De base internacional a empresaria

Miguel Álvarez LUGO / LA VOZ

LUGO

La jugadora gaditana afirma que vivió los mejores años de su carrera deportiva en las filas del Ensino

20 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dos décadas, el Ensino se fijó en una joven base andaluza para afrontar el regreso a la élite. Begoña García (Cádiz, 1976) recaló en el club lucense para dirigir un conjunto en el que sobresalía la figura de Elena Tornikidu. Durante seis campañas, vistió la camiseta del conjunto nacido en el antiguo colegio Compañía de María. Y el recuerdo que se llevó de la ciudad de la muralla todavía le acompaña.

Begoña recuerda cómo se fraguó su fichaje por el Ensino: «Después de una fase de ascenso en La Seu, me llamaron y me preguntaron si quería probar. Yo les dije que sí, porque era mi sueño. Pensaba que iba a ser una experiencia cortita, pero el club me dio la oportunidad de jugar en Primera. Me hice un hueco en la Liga y también probé en el extranjero y en la WNBA».

Durante las seis campañas que vistió la camiseta del Ensino, a la base andaluza le quedó una asignatura pendiente: «La pena fue no ganar ningún título. Llenar el Municipal fue espectacular, pero no pudimos vencer en ninguna de las dos finales de la Copa de la Reina».

Begoña García aún siente morriña de la ciudad de la muralla: «Lo que más echo de menos es es a mis amigos de la época de la facultad». «También coincidí con directivos muy buenos y en Lugo nunca me faltó de nada», asevera la exjugadora.

Al final de la temporada 2001-2002, la baloncestista gaditana puso punto final a su etapa en el Ensino. Entonces, aseguró que no quería volver a jugar en la competición española. «Me dolió mucho irme, porque allí había vivido mis mejores años. De hecho, tenía una oferta del Ros Casares, pero me marché a Italia, porque no quería volver a Lugo a jugar como rival», manifiesta.

Finalmente, el destino devolvió a Begoña a Lugo cuando se enroló en el Zaragoza. No obstante, ya era una jugadora más curtida, que había probado en la WNBA. Aun así, jugar en la competición americana no fue el punto culminante de la carrera de la gaditana. «Para mí, lo más importante fue tomar parte en las Olimpiadas de Atenas. Jugar con tu país en una competición así es lo máximo», apunta.

Retirada

Al final de la campaña 2011-2012, Begoña García puso punto final a su carrera como deportista profesional. «Ya tenía ganas de dejarlo, porque tenía otros proyectos en mente y tampoco conservaba la ilusión de antes. Llevaba veinte años de carrera y estaba un poco aburrida. Además, no me apetecía meterme en la dinámica de entrenamientos y competiciones otra vez», explica.

Ahora, ha abierto un gimnasio en Cádiz junto con Mercedes Chilla, lanzadora de jabalina internacional con la que entabló amistad en los Juegos Olímpicos de Atenas. Sobre su faceta de empresaria, comenta que «era mucho más fácil la vida de jugadora. Pero emprender y tener ideas nuevas también es bonito. Estar en el deporte me gusta, y también entrenar a gente».

Pese a que se ha convertido en asidua como entrenadora ayudante de selecciones femeninas de base, Begoña García no se ve en el futuro como técnica: «Ahora me dedico al gimnasio, porque cuando te haces empresario tienes que ir a lo tuyo».

Tampoco echa de menos su vida en activo. Pero, reconocida en su Cádiz natal y con una trayectoria brillante a sus espaldas, afirma que «el baloncesto me ha dado muchas más cosas de las que me ha quitado».