Una calle para Conchita

Antón Grande TRIBUNA

LUGO

Se cumple medio siglo de Aspnais, una obra social de ayuda a los discapacitados, iniciada casi en solitario por Conchita Teijeiro y algunos colaboradores que trataban, por aquel entonces, de dar acogida y ofrecer actividades a aquellas personas que por sus problemas físicos o psíquicos permanecían, en la mayor parte de los casos, al margen de la sociedad.

   Ahora, 50 años después, la situación es muy distinta con talleres en los que se embolsan productos, se fabrican platos para el pulpo y otros objetos relacionados con la carpintería, cuenta con lavandería que ofrece servicios al exterior, se hacen velas, se tejen alfombras o se recicla papel que pasa a convertirse en simpáticas huchas u otros objetos de adorno, todo ello por poner algunos ejemplos de lo que allí puede encontrarse, y sorprender a cualquier lugués que quiera visitar las instalaciones de Aspnais en A Louzaneta o en la Rampa Claudio López. Pero además hay otra labor importante que se lleva a cabo como es la integración social de los allí acogidos. No solo tienen su trabajo, lo que les da la posibilidad de sentirse útiles, sino que se lleva a cabo una labor lúdica a través de excursiones o acudiendo a actividades deportivas, culturales o al aire libre.

   Me lo decía el otro día el subdelegado del Gobierno, Ramón Carballo, durante la visita que con otro grupo de personas realizamos a las instalaciones de esta potente ONG, que dentro de un par de años podrá aumentar su oferta en sus nuevas instalaciones en lo que fue el Hospital de San José: «Quién iba a pensar hace 50 años que esta gente, entonces marginada e incluso despreciada, iba a estar plenamente integrada en la sociedad como lo está hoy en día».

   Efectivamente. Y todo ello tiene un nombre que es el conjunto de padres y madres, con hijos con una minusvalía, que han venido trabajando y colaborando para que Aspnais sea lo que es hoy. Pero también es cierto que tiene un nombre con mayúsculas: Conchita Teijeiro a la que el Concello ha perdido la ocasión de rendirle un merecido homenaje. Si le fue retirado el nombre de su padre a la calle teniente coronel Teijeiro en aplicación de la ley de Memoria histórica, qué acto de justicia habría sido darle a esta rúa el de Conchita. Sería de agradecimiento pero aquí de esto no se entiende. Por eso hay calles que se llaman Salmón o Centollo, porque estos bichos sí que tienen merecimientos para con la ciudad.