Manos ocupadas, mentes más serenas

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

LUGO

cedida

Psiquiatría utiliza las manualidades y los talleres en sus planes terapéuticos

02 dic 2015 . Actualizado a las 22:11 h.

«¿Seremos capaces de venderlo todo?». Esta era la principal ilusión de los pacientes de salud mental del centro de día y del hospital de Calde en la inauguración de la exposición de los trabajos realizados en los talleres ocupacionales. En la confección de las piezas de cerámica, pinturas, textil y carpintería participaron unas 70 personas a lo largo de todo el año. Sus esfuerzos en los últimos doce meses se ven reflejados en una muestra abierta al personal del Sergas y al público en general.

La preocupación por vender todo lo expuesto en las dos salas que ocupan del HULA tiene una explicación. El dinero recaudado en los tres días que estará abierto el mercadillo -clausura el jueves- será para ellos y decidirán conjuntamente en qué se lo gastarán. Los internos de Calde ya saben en qué: en una comida juntos, en un restaurante, en la que cada uno elegirá su menú. Los usuarios del centro de día de la antigua Escola de Enfermería -entre 20 y 30- todavía no han tomado la determinación. Valoran varias opciones, entre ellas comprar objetos personales como colonias, o juegos.

A juzgar por las ventas del primer día -en la mayoría de las piezas expuestas colgaba el cartel de reservado- el objetivo marcado por los autores de los trabajos se cumplirá sobradamente y es probable que cierren con todo vendido. La más cara de la exposición, un edredón de patchwork, enseguida encontró comprador por 50 euros. La más barata son los adornos de Navidad de barro de 50 céntimos.

Mientras los pacientes de los centros de salud mental del área sanitaria se preocupan por la recaudación, el jefe del servicio de Psiquiatría, Luis Vila Pillado, ve en esta iniciativa otros planteamientos más vinculados a su especialidad. Fundamentalmente, la motivación y el valor terapéutico de la actividad en la rehabilitación. Vila reconoce que la tendencia general es a recluirse, «á inactividade e a meterse no seu mundo», del que les ayuda a salir y a expresarse una actividad manual. Además de los talleres de carpintería, cerámica, manualidades y actividad textil, que están representados ampliamente en la muestra, también trabajan en la huerta y asistente a actividades de cuidados corporales y estética, muy importantes para estos pacientes.

La exposición y venta de los objetos elaborados en los talleres son un complemento, también con una finalidad terapéutica. Persigue, según Vila, un doble objetivo: que los pacientes vean el reflejo de su trabajo en la sociedad y que esta elimine los temores hacia los enfermos mentales, en la lucha constante contra el estigma social.

La experiencia que vivirán estos días en el HULA les servirá para que refuercen su autoestima y su autonomía. Además de preocuparse de controlar las ventas, que aunque no sean conscientes de ello, cumple una función terapéutica, también ponen en práctica habilidades sociales para reforzar la autoestima y la autonomía. Los pacientes que acudieron ayer a la exposición tuvieron que componérselas para poder comer en la cafetería del hospital, eso sí, bajo la supervisión de los monitores y del personal de enfermería que los acompañaban en todo momento.

Vila no descarta en el futuro incorporar a las actividades en Calde y en el centro de día la música con fines terapéuticos.