La metralla de los miedos

Ricardo Hevia EN ZONA

LUGO

28 nov 2015 . Actualizado a las 17:01 h.

Una semana más, viaje baldío. Partido plano, siempre detrás chupando rueda y derrota en una cancha nada cómoda frente a un joven y guerrero equipo, pero una cancha que se contempla desde fuera como una opción tangible de victoria. La racha de fiascos es importante. Hay que darle la vuelta a la situación con la mayor rapidez posible para no quedar definitivamente descolgados. Quizás, para animar el cotarro, se le ocurrió al coach Lisardo destapar la caja de los truenos y disparar contra todo lo que se mueve. De baloncesto habla poco, más bien nada. Quizás porque no es importante que perdamos tantas veces. De otras cosas, habla demasiado. De un amplísimo cajón de sastre, saca temas para hablar de cincuenta años de historia, de intrigas, de ayudantes traidores... Por cierto, el caso más reciente en el Breogán de acceder al puesto de entrenador jefe, con escaso bagaje por cierto, para suplir a un compañero defenestrado fue él, precisamente. Y a nadie se le ocurrió hablar de conspiración. ¿O la hubo? Buscar bronca y querer resolver los problemas fuera del campo solo lleva a la confrontación. La primera reflexión debe ser con uno mismo. ¿Están bien utilizados todos los recursos de esta plantilla? Hace un año, Brandon Edwards y Van Wijk pasaron por aquí sin pena ni gloria. Hoy son jugadores de máximo rendimiento en Melilla y Oviedo. El entrenador debe de hablar únicamente de baloncesto. Bueno, también es verdad que, si él no habla, el Breogán sería un equipo de mudos. ¿No hay presidente ni directivos? ¿Dónde se esconde el director deportivo, 25 años cobrando sin sufrir un sobresalto? Lo único que quizás se le puede achacar a Lisardo es no cumplir objetivos. Porque, ¿hay alguien que sepa cuáles son? Por favor, que alguien se asome a dar la cara para que el entrenador pueda dedicarse únicamente a su trabajo y no a convertirse cada semana en el portavoz del club.

Esta tarde hay partido de los difícilmente vendibles. Podríamos decir que un encuentro fácil ante el colista con una sola victoria. Podría ser un balneario para este Breogán enfermo, pero representa a uno de los grandes del baloncesto español y por nada del mundo quiero faltarle al respeto.