«¡Hay que pagar!» . Decía Chimeneas, aquel popular personaje lucense cuando pasaba a su lado alguien que le debía dinero. Y a pagar, la Iglesia católica, que tiene tantos bienes terrenales que sobrarían para dar de comer a medio mundo. Y a más.
La clerecía, viviendo en el Medievo, ellos, que no nosotros, insiste en sus particularidades, en sus frecuencias, en sus chalaneos, pero no pagan en Lugo por todo lo que tienen. Ni en otras partes. Están por encima del bien y del mal. Y no pagan.
En Lugo y el resto de la provincia tienen propiedades, haciendas grandiosas, y no pagan ni el IBI. Tienen un párking en el antiguo Seminario que se lo pasan por la piedra a la hora de tributar pero, ¿esto qué es?
A cualquier ciudadano, al menor despiste en la declaración, nos manda Hacienda un aviso y, sin más, un embargo. A ellos no, que son divinos, o así lo parecen. Igualdad, o Concordato, qué más da para la injusticia.
Ahora algunos grupos o partidos de la oposición en el Ayuntamiento lucense se han rebotado con estas prácticas. Bueno. No está mal. Algo está cambiando desde el franquismo cuando el dictador, aún lo recuerdo, pasaba bajo palio desde el obispado, que regía por aquel entonces Antonio Ona de Echave, aquel obispo al que había que besarle el anillo al encontrarlo de frente, hasta la puerta de la Catedral.
Digo yo, si todos pagamos nuestros impuestos, por qué los que muestran solidaridad, en teoría bíblica, con las clases desfavorecidas, no hacen lo mismo. Desde luego, el IBI es un impuesto que no se puede eludir, que nos lo digan a los lucenses, y sin embargo, la iglesia, por el careto, lo evade. Por lo que se ve, sigue habiendo ciudadanos de primera y de segunda, unos con alzacuellos opusdianos y otros, con visera.
Pero quizás es que el mundo es así, o así ha sido desde hace siglos y entonces lo mejor es callarse. Y conformase. Porque además se creen en la razón, que es lo más peligroso para el razonamiento. Y no hablo de Kant, que es lo que les gusta y a veces, hasta predican. Lo digo por lo de la Razón Pura, que no por otra cosa. Ya se sabe.