Se dirigía a Paradela para montar en las fiestas de los Dolores
21 sep 2015 . Actualizado a las 00:12 h.El conductor de una furgoneta, Iván López Varela, de 34 años, que murió en la madrugada del sábado en un espectacular accidente de tráfico ocurrido en el kilómetro 5,6 de la carretera LU-612 de Lugo a Portomarín, en el lugar de Vilamoure será enterrado esta tarde en el cementerio de San Froilán tras una misa que tendrá lugar en la iglesia de As Gándaras. El hombre estaba casado y deja cuatro hijos. Trabajaba en un bar ambulante e iba montarlo para las fiestas de Paradela. El vehículo que conducía y en el que viajaba como único ocupante, se salió de la vía por causas que se desconocen.
Fue un conductor que circulaba por esa carretera el que dio la alerta al 112, sobre las cuatro y media de la madrugada, para indicar que el hombre se encontraba en el interior de la furgoneta sin pulso y que, además, había peligro para el resto de usuarios de la vía por la escasa visibilidad que había en ese momento. Desde el servicio de emergencias pidieron la colaboración de Guardia Civil de Tráfico, Protección Civil y personal de mantenimiento de carreteras.
La peligrosa curva del río Vilamoure, en Santiago de Saa, fue el lugar donde dejó la vida Iván López Vergara. Este hombre, que trabajaba en un bar ambulante, no llegó a poder montar en el campo de la fiesta de Paradela. Él murió en el acto, la furgoneta que conducía quedó irreconocible y la mercancía que llevaba, cajas con bebidas principalmente, quedó tirada en la calzada.
El cuerpo de Iván está en el tanatorio de As Arieiras que dejará mañana por la tarde porque, a las cuatro y media, tendrá lugar el funeral en la iglesia de As Gándaras. El fallecido estaba casado y tenía varios hijos.
¿Qué le ocurrió? La Guardia Civil no lo sabe. Iba él solo en el furgón y no hay testigos. El primer conductor que pasó por el lugar, sobre las cuatro y media de la mañana de ayer, se encontró con un panorama desolador. Supo que el conductor estaba en una situación muy grave porque estaba en un amasijo de hierros, pero quizás lo más problemático es que la calzada estaba interrumpida por la furgoneta, que quedó volcada, y también por la mercancía. El riesgo para la circulación, en unos momentos en los que no había visibilidad, era evidente. Esa persona fue la que llamó al 112 y dio cuenta de la situación y explicó que el conductor no tenía pulso.
La furgoneta circulaba en sentido Portomarín. Para llegar al puente del Vilamoure, donde hay un molino y un mini santuario en honor a San Antonio, hay tramo recto de bajada. Una señal que aconseja no circular a más de 60 por hora. De día sobrepasar mucho más esa velocidad puede dar sustos. De noche y con niebla, como sucedía en la madrugada del sábado, es muy peligroso. De hecho, los vecinos de la zona, recuerdan como en el mismo lugar murió hace un par de años otro hombre y tres guardias civiles, en el tramo viejo de la carretera.
La Guardia Civil no llega a ninguna conclusión sobre las causas del accidente. Simplemente baraja algunas posibilidades como, por ejemplo, que el conductor se quedara dormido o que, por la niebla, no viera que iba directo al quitamiedos. En el lugar apenas hay muestras de frenada. Todo apunta a que la furgoneta se empotró a una gran velocidad contra la valla. Rebotó a la calzada, volcó y fue arrastras hasta impactar nuevamente en la otra parte de la calzada con el quitamiedos metálico. Tuvieron que acudir los bomberos de Lugo.