Ilusionismo

Antón Grande TRIBUNA

LUGO

Todo tiene su fin y los meses fuertes del verano se han ido para dejar paso a la vendimia, los días más cortos, la caída de la hoja que anuncia el otoño, y al aumento del paro que vuelve a mostrar la cruda realidad de este país y de esta provincia en particular.

La petulancia de Rajoy y su gobierno negando la realidad, y de sus adláteres en esta provincia, ha quedado en evidencia con unas cifras del paro que nos devuelven a los orígenes. La hostelería, restaurantes y hoteles y, en menor medida, el comercio, han devuelto al paro a una multitud de jóvenes, los menos jóvenes ya ni tienen opciones al curre, demostrando una vez más que el liberalismo extremo que predican y practican nuestras autoridades no sirve más que para favorecer a unos pocos y dejar en la miseria a otros muchos.

Se puede decir, y lo dirán, ya verán ustedes, que el paro ha subido por la finalización del estío, algo que se repite año tras año. No se puede negar este hecho, pero la verdadera razón de que la creación de empleo no es más que una falacia radica en las leyes esclavistas que día a día dicta el Gobierno, insaciable a lo que parece, en favorecer a los poderosos.

Se habla del incremento de contratos pero, ¿qué contratos? En Lugo conozco a unos cuantos jóvenes, y jóvenas para que no se me acuse de machista aunque sí de destrozar el idioma, que son contratados a media jornada, por semanas, por días, incluso por horas.

Son camareros, sanitarios, maestros o dependientes que aumentan en falso las listas de creación de empleo que tan pomposamente citan nuestros gobernantes desde su burbuja que les impide ver, o no quieren hacerlo, la realidad que les rodea.

Hay un dicho popular que asegura que nada es verdad ni es mentira, que todo depende del color del cristal con que se mira y esa parece ser la disyuntiva de este país y, por ende, de esta provincia. Las industrias, los comercios, los bares cierran a cientos, basta con darse un paseo por las calles y barrios de la capital o de muchas localidades de la provincia para comprobarlo pero, como dijo aquel otro iluminado, España va bien. Es posible. Depende de las gafas con que se mire.