Felices y contentos

Ricardo Hevia EN ZONA

LUGO

Por noveno año consecutivo, el Breogán se ha pegado el batacazo y se queda a las puertas de la ACB. Pero no importa, todos contentos, fiesta incluida. Lo malo es que la fiesta de verdad se celebró a noventa kilómetros de Lugo. Aunque aquí no faltaron fanfarrias y manteos, y también invocaciones a algunos espíritus, como el de Jorge Chao, para quien, desgraciadamente, el club no tuvo el mínimo recuerdo.

Mientras aquí todo era populismo, arengas y renovaciones, en Ourense, un grupo de trabajo serio y silencioso consiguió en un tiempo récord ser aceptado en la Liga ACB. Sí, sí, es verdad, a falta de la auditoría. Pero allí los políticos ayudan, no se dedican a mandar. Aquí son los faraones, ponen todo el dinero y son los dueños del cortijo. Ellos y sus asesores. Porque eso es el Breogán, lo dijimos muchas veces, un cortijo: un exdirector general, a su vez exinterventor de la Diputación, que nunca se va y todo lo maneja; presidentes que utilizan la finca para colocar a sus amigos, y así un rosario de prebendas.

La última milonga es que este año hay que hacer un equipo para subir. ¿Para qué era el de esta temporada entonces? Se iban a sacar a subasta las acciones, pero nada ha cambiado, todo sigue igual. Cuando aquí teníamos cerrada una magnífica plantilla, la que quisieron los técnicos, en una semana Ourense cerró la suya con la mitad de presupuesto, incluyendo algún jugador desechado aquí en Lugo, como, por ejemplo, Guillermo Rejón. ¿No dan que pensar nueve años de fracasos? Para continuar en Liga LEB se podían haber ahorrado la mitad de los gastos. Hay muchas más cosas que contar, mucha suciedad debajo de las alfombras, pero si no hay ningún cambio, todo va a seguir igual. Y yo no pienso apuntarme a tanto mamoneo. Aunque contar la verdad te coloca delante del paredón.