La fotografía y el efecto espejo

Ricardo Hevia

LUGO

Buscaba un tesoro el Breogán en Mallorca y se encontró con la foto finish de una Liga que, en su fase regular, termina como todas las anteriores: en el más absoluto de los fracasos. Desde el club nos había enviado el más optimista de los mensajes: «Burgos tiene un calendario más difícil». No era cierto. Cuando se va dando tumbos todo el año, el desastre de Son Moix está a la vuelta de cualquier esquina. Se jugó tan mal como tantas veces y el genio no hizo acto de presencia. La lotería del triple salió cruz. ¿Perderá el equipo de Andreu los dos partidos que restan? Lo malo es que ahora hay dos problemas. Uno, perder la plaza de ascenso directo. Otro, perder la segunda posición y la ventaja de campo en el play off. Esta tarde, en Valladolid, se disiparán las dudas. De Mallorca, no nos queda ni el recurso de protestar del arbitraje, que señaló hasta cuatro faltas antideportivas a favor del Breo. Hoy en Pisuerga, la emotividad le dará un plus a Porfi y su gente. El reciente fallecimiento de Lalo García pesará sobre la cancha. Cierto que no hay color al comparar el potencial de ambas plantillas, pero el temor es el mismo de siempre: la falta de solidez, el fiarlo todo al «boto, boto y me la juego». Quedar segundos detrás de un equipo que inició la Liga acumulando derrotas es para ponerse a llorar. Pero, analizando los posibles rivales, tampoco parece una gran hazaña superarlos en el play off. ¿Palencia, Melilla, Lleida? No se atisba un enemigo con la suficiente entidad como para tener miedo. El único problema es el propio Breogán, su juego. Que es mucho mejor que el resto está fuera de duda, ¿sabrá plasmarlo en el campo?