Jefe de la unidad de Hemodinámica del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), Ramiro Trillo destaca que el tiempo que pasa entre que un paciente de riesgo nota el primer síntoma de infarto, como una opresión en el pecho, y contacta con el sistema sanitario es crucial. «Si tarda demasiado en avisar al 061 para que se le administre el tratamiento, habrá perdido demasiado tiempo en su casa, por así decirlo. Y por desgracia, en Galicia nuestros pacientes tardan bastante en avisar, lo que minimiza las consecuencias de que el traslado sea prolongado. El cronómetro se pone en marcha cuando empiezan los síntomas, por eso hay que avisar rápido», dice.
-¿Hasta qué punto debe tener en cuenta un gestor de la sanidad pública la estadística, y hasta qué punto el aspecto humano?
-En un sistema sanitario público, universal y solidario, como se define el nuestro, hay veces que se tiene que poner por delante el beneficio para el ciudadano en contra de la rentabilidad porque es un servicio público y equitativo. Y sin dilapidar recursos, a veces hay que sacrificar un poco la rentabilidad por el beneficio al ciudadano sin que eso suponga la quiebra del sistema. No dudo en ningún momento de la buena fe de la administración para buscar lo mejor para el ciudadano y administrar los recursos, pero quiere estar segura de la decisión, y obtener la mejor calidad del servicio al coste más bajo posible. Creo que es lo que motiva el retraso en tomar una decisión.