La A-8 cumple un año acabada en Galicia con deficiencias pendientes

Xosé María Palacios Muruais
xosé maría palacios VILALBA / LA VOZ

LUGO

En julio se registró un grave choque en cadena en las cercanías del alto del Fiouco.
En julio se registró un grave choque en cadena en las cercanías del alto del Fiouco. alberto lópez

Los problemas de visibilidad lastran la circulación por la autovía

27 ene 2015 . Actualizado a las 02:00 h.

La próxima semana se cumple un año de la apertura de los dos tramos que completaban la autovía del Cantábrico (A-8) en Galicia. La ministra de Fomento, Ana Pastor, se desplazó a la zona -el acto inaugural tuvo lugar cerca de A Xesta- en la tarde del 3 de febrero, y al día siguiente entraron en servicio los dos tramos, Mondoñedo-Lindín y Lindín-Carreira.

La finalización de la A-8 en Galicia y la posibilidad de circular entre A Coruña o Ferrol y Oviedo o Gijón usando solo vías de alta capacidad eran entonces un logro que se saludaba con satisfacción; sin embargo, la apertura de esos dos tramos desveló, ya en el primer momento, que la circulación estaría sometida a ciertas restricciones, derivadas de las circunstancias meteorológicas de la zona por la que discurre la A-8.

El accidente que tuvo lugar el 26 de julio cerca del alto del Fiouco, con una persona fallecida y decenas de coches implicados, reveló que en días de intensa niebla, y ese lo era en grado sumo, el tráfico se encontraba con importantes complicaciones. A partir de ese día los cortes de la autovía motivados por la niebla, con la necesidad de circular de nuevo por la N-634, fueron frecuentes. Analizamos algunos elementos a tener en cuenta: