«La Praza do Campo me trastocó»

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JUAN MANUEL PRADA

Deporte y pintura, añoranzas de su llegada en los setenta a Lugo

03 ago 2014 . Actualizado a las 07:04 h.

Juan Miguel de Prada Tabanera (Segovia, 1950) es, a pesar de su procedencia foránea, un lucense más que conocido y querido en la ciudad de Lugo y no es de extrañar porque aquí lleva residiendo más de cuarenta años. Juan Prada llegó a Lugo en 1971, como jugador del Breogán, el primer equipo de baloncesto de la ciudad y lo que podría pensarse que sería una estancia de dos o tres temporadas se convirtió andando el tiempo en su casa, en su residencia habitual.

Tras su paso por el Breogán, jugaría en el Club Lucus de veteranos y en el Versalles, del que fue fundador pasando después a entrenar diversos equipos de baloncesto como el propio Breogán, Ribadeo o Sarria.

La otra faceta de Juan Prada es la de pintor, que es sin dudas la que le ha dado tantos o más triunfos que el baloncesto y ser una persona conocida y querida. Por ello no duda en afirmar que se siente un lugués más. Y lo parece, no hay duda. A pesar de conocer la ciudad como la palma de su mano, no duda a la hora de referirse a sus tres rincones preferidos: Praza do Campo, Muralla y las escaleras delanteras del viejo Pabellón de los Deportes.

«Cuando llegué a Lugo fichado por el Breogán ?recuerda- vivía en un hostal en la calle del Miño. Al día siguiente de llegar me llamaron para que acudiese a la calle Montevideo, en donde tenía el local el equipo. Me puse a caminar, preguntaba cómo se llegaba pero el caso es que, sin saber cómo, aparecía una y otra vez en la Praza do Campo».

Ante esta situación, Prada se dio cuenta que aquel lugar tenía un encanto especial, sobre todo para ser pintado y así lo haría cientos de veces, y aun sigue teniendo encargos. Posiblemente sea el pintor que más veces retrató esta singular plaza triangular.

Recuerda Juan Prada que Segovia, su ciudad natal, es también de origen romano y que al segundo día de estar en Lugo se fue a pasear a la muralla, de la que había oído hablar mucho. La impresión fue inmediata y lo primero que se le ocurrió es que había que pintarla, en especial la zona del Carmen aunque destaca que también tiene otros rincones interesantes y por ello a los pocos días ya estaba tomando apuntes.

«Me extrañaba en aquel entonces la poca gente que paseaba por la muralla ?comenta- cosa que no pasa ahora, y me parecía muy raro siendo un paseo tan bonito y que incita a la calma».

Por lo que se refiere a su tercer rincón favorito, las escaleras del viejo Pabellón de los Deportes, tiene su historia curiosa, estética e incluso romántica. «Cuando llegué a Lugo ?recuerda- era de noche así que cogí un taxi en la estación y me fui a entrenar pero al día siguiente, ya de día, me percaté del paisaje que había desde las escaleras de acceso al pabellón: A Cheda, San Lázaro, las casas de A Ponte, el Miño y las montañas por ello, cuando entrenábamos o jugábamos de día, me iba una hora antes al pabellón y me sentaba en las escaleras contemplando el paisaje lo que me servía además de relax y para concentrarme».

Así es Juan Prada. Un lucense que nació en Segovia y que sigue pintando y buscándole recovecos a la Praza do Campo como el primer día de su llegada a la ciudad.

los tres rincones de... juan miguel de prada tabanera, artista y baloncestista