La avenida de A Coruña, zona cero de los hurtos en la ciudad

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

LUGO

OSCAR CELA

Cuatro supermercados en 200 metros y varios bancos, el caldo de cultivo

25 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La avenida da Coruña y su entorno se han convertido en los últimos meses en una de las zonas más conflictivas de la capital por la concentración de robos y de hurtos. Así lo reconocen, no solo el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Alimentación, Gonzalo Corredoira, sino también, aunque no a nivel institucional, la policía. Agentes que se relacionan con víctimas que acuden a presentar denuncias a comisaría admiten que se están dando un elevadísimo número de casos, buena parte de ellos protagonizados por bandas organizadas, a cuyos miembros tienen fichados.

Fuentes policiales admiten que en la avenida da Coruña se dan tres elementos que contribuyen a que haya aumentando el índice de delincuencia en una de las ciudades, según las estadísticas, más seguras de España. Confluyen una concentración de entidades bancarias, con movimiento de clientes, de supermercados (cuatro en un tramo de 200 metros) y de población de edad que frecuenta ambos tiendas y bancos.

Las bandas organizadas lo saben y también son conscientes de las facilidades para emprender la huida en una avenida central, por la que se sale directamente de la ciudad, con un entramado de calles con grandes facilidades para zafarse.

Fichados y localizados

La policía tiene fichados a buena parte de los delincuentes que actúan en la zona, a los que no intimidan las cámaras de seguridad de los bancos, y que aparecen en las fichas policiales que les muestran a las víctimas en comisaría con aspectos muy diferentes. Fotografías de las mismas personas son difíciles de relacionar por los radicales cambios estéticos experimentados en cortos espacios de tiempo.

Entre los fichados figura una organización de personas de nacionalidad rumana, hombres y mujeres, que se desplazan periódicamente desde A Coruña y que se sitúan en puntos estratégicos para vigilar a sus víctimas: los bancos, los supermercados y las farmacias son los lugares en los que se apostan. Las entidades financieras, que han empezado a eliminar los cajeros automáticos interiores para situarlos en la calle, contribuyen con esta medida a que sea más fácil controlar qué cantidad de dinero ha extraído la posible víctima y si merece la pena seguirla.

La policía sabe de ellos hasta en qué vehículos suelen desplazarse y su modus operandi. Las explicaciones son menos claras cuando tratan de justificar por qué no actúan con más contundencia contra estas bandas. ¿Falta de medios? ¿Personal insuficiente para atender toda la demanda de seguridad? ¿Un esfuerzo inútil porque el detenido va a estar en la calle casi de forma automática después de pasar por dependencias judiciales?

Al límite

Los ladrones son conscientes de esta situación y también tienen claro hasta dónde pueden llegar, no solo en el valor de los artículos sustraídos, para la tipificación del delito. Rara vez las actuaciones van acompañadas de violencia.