Las ventas, como los tractores, menos pero más potentes

benigno lázare LUGO / LA VOZ

LUGO

BENIGNO LÁZARE

Los Calvo trabajan en el campo de la gente del campo

22 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Además del precio de los combustibles como a todos, a Manuel Calvo García le repercute en su negocio el precio de la leche, cuando desciende. No se dedica a ordeñar vacas pero vende maquinaria desde Guntín a quiénes lo hacen, y estos no son buenos momentos. También le repercute la creciente despoblación del campo o cuando alguien decide jubilarse, vender las vacas y echar el cierre.

Claro que no todo va a ser tan negativo. El número de explotaciones se redujo mucho y probablemente el proceso aún no tocó fondo, pero cada vez se venden máquinas más modernas y grandes, y en consecuencia, más caras. Entre los vídeos y revistas promocionales que se pueden ver en su tienda de Agrícola Calvo hay un reportaje revelador: un mastodonte en forma de máquina futurista que alcanzó en estados unidos el récord de roturación de tierra, con 300 hectáreas en un día.

Esos mecanos aún no llegaron a su taller, pero la progresión es equivalente. «Cando empezamos, os tractores que máis se vendían tiñan entre 80 e 90 cabalos, e agora, entre 150 e 170», señala. Cuestan hasta 120.000 euros y los aperos de los que tiran crecieron en la misma proporción. «As cisternas máis empregadas levaban de 3.000 a 5.000 litros e agora véndense máis de 16.000».

Inicio en solitario

Tras unos años en la profesión trabajando en otros talleres, Manolo Calvo se planteó montar el suyo propio. Alquiló un local en el que ya ya había estado otro, Froilán, muy popular en el municipio, y comenzó con la reparación de coches, que también amplió a la maquinaria porque esta es una buena zona ganadera y no había nadie que se dedicase a ese sector.

En 1982 compró un terreno y construyó una nave en el actual emplazamiento, en la travesía de Guntín. Tenía poco más de 250 metros cuadrados, que en otras dos fases amplió hasta los 1.370 que suman ahora las instalaciones.

Además de la decisión de establecerse por su cuenta, el propietario de Agrícola Calvo asegura que un momento importante para la empresa fue cuando en 1995 comenzó con la representación de marcas de maquinaria y le dieron la de los tractores Case, que ahora lleva para las provincias de Lugo y Ourense, en esta última a través de agentes y talleres colaboradores.

Comenzó trabajando él solo y en la actualidad están ocho personas. Hace nueve años se incorporó su hijo, Giovanni, que es el jefe de taller, pero también echa una mano en las secciones de recambios y atención al cliente.

Con respecto al mercado, Calvo García asegura que hay mucha competencia, como siempre. «Dende hai anos seguimos estando, máis ou menos, as mesmas marcas, pero con menos ventas». Con respecto a la maquinaria, alude a la imparable sofisticación y a la equiparación de tecnología, que se traduce en una menor estabilidad de la clientela a la hora de cambiar un tractor o un apero de presupuesto alto. «Hoxe a xente cambia de marca con certa facilidade pola equiparación tecnolóxica que hai, sen embargo, o que valoran moito os gandeiros é a asistencia técnica que se lles presta e o servizo de recambios pola axilidade nas reparacións», señala Calvo.