Estafa en el confesonario

Xosé Carreira LUGO / LA VOZ

LUGO

PRADERO

Juzgada una mujer que se hizo pasar por cura y también por vidente para intentar quitarles dinero a ancianos del municipio de Muras

10 may 2012 . Actualizado a las 07:01 h.

Hacía por lo menos cinco años que el cura don Modesto se había marchado de Muras. Pero un día reapareció en forma de cartas en las que pedía ayuda económica. Las misivas tenían rastros de mujer, no de sacerdote. El párroco había dejado tan buen recuerdo entre una amplio sector de la feligresía que algunos de sus seguidores estaban dispuestos a dar lo que les pidiera. Tanto es así que una anciana, cegada por las buenas obras del cura, no dudó un instante a la hora de entregarle nada menos que 30.000 euros. Don Modesto, ni los olió. Quien presuntamente se los quedó fue O. V. P., una mujer que no dudó en hacerse pasar por el apreciado cura. En las cartas enviadas decía ser sacerdote y, para dar mayor verosimilitud a historia, que el fiscal dice que es una estafa en toda regla, pedía que esos generosísimos donativos le fueran depositados en el confesonario de la iglesia parroquial de Muras. Finalmente, acabó cazada por una avispada vecina.

Los hechos datan de marzo de 2007. La primera destinataria de la carta del falso don Modesto fue una anciana que en aquel momento tenía 86 años. La mujer cura le pedía como préstamo 30.000 euros que debía poner en el confesonario de la iglesia.

«Por don Modesto haría lo que fuera. Fui a buscar el dinero a la Caja de Ahorros, pero el director ya picó porque me preguntó qué iba a hacer. Yo le dije que cumplía lo que me pedía el cura y que entregaría el dinero», contó la mujer. Ni se le ocurrió llamar a don Modesto para saber si él era el que le había mandado la carta. Tampoco le pareció mucho pedir. Ella reclamó la llave de la iglesia a una vecina y dejó el dinero dentro del confesonario. Jamás lo volvió a ver. En lo único que no obedeció al falso cura fue en la petición de que cuando leyera la carta la quemara. Se la enseñó al director de la caja.

Después de semejante colecta, la mujer cura supuestamente envió otra carta. Su destinatario fue otro anciano. «Don Modesto pedíame 15.000 euros e que os deixara na pía bautismal. Decíame que queimara a carta logo de lela. Pero eu non piquei porque chamei o cura e pregunteille polo dos cartos e xa me dixo que él non quería nada», dijo el testigo.

«Eu non son un banco»

«¿Pero entregou os cartos?, le preguntaron. En tono categórico y triunfante dijo: «Deso nada, que eu non son ningún banco para prestar diñeiro a ninguén».

Otro de los que no picó fue un vecino al que cuando estaba en el bar se le presentó el cartero con una extraña carta. La abrió y se encontró con que alguien que decía ser de un grupo terrorista le pedía 4.000 euros. «E se non llos daba, ameazaba con arrancarme a cabeza», contó el afectado. La entrega debía efectuarla debajo de un balcón. Este vecino no solo no hizo caso a la carta sino que al día siguiente fue al cuartel.