¿Quién se resiste a comer cebollas ecológicas todo el año por 7 euros?

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

LUGO

PRADERO

Vendedoras destacan que la crisis no ha aumentado la venta de semillas

14 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Es primavera. La vida resucita y llega la hora de abonar la tierra y plantar cultivos que son el «fondo de armario» de cualquier despensa, como patatas o cebollas. En una provincia rural como Lugo, podría pensarse que la crisis económica está animando a más gente a preparar pequeñas plantaciones para consumo doméstico. Pero no es así. Al menos, así lo manifiestan las vendedoras de las «piedras» del sótano de la Praza de Abastos de Santo Domingo, que dos días a la semana, los martes y los viernes por la mañana, ponen a disposición de la clientela productos del campo y semillas.

«Do resto vendemos menos, e para plantar vendemos máis ou menos coma outros anos. A xente prefire ir ao supermercado», afirmó María do Carmen Vázquez. Algunos lucenses ya no tienen lazos con el rural, pero parte de los que los mantienen renuncian a tener, por ejemplo, cebollas ecológicas durante todo el año por 7 euros, el precio que alcanzaba ayer el «cento de cebolo» o «cebolín» para plantar en Santo Domingo. «Algunha xente aínda ten terra, pero non quere traballala», señaló María del Carmen Vilaboa.

«Estamos no tempo de plantar os puerros, a leituga, o tomate, a espinaca, a acelga, as patacas, o calabacín... Os allos xa están sementados e imos cara a época de botar as fabas e os pementos, que xa hai quen os ten botados», comentó otra placera, Francisca. Una compañera más veterana, Otilia, lamentó que cada vez quede menos gente en las aldeas. «Pasas a semana e ao mellor só ves un veciño», indicó. Detalló que 15 plantas de tomates cuestan sobre 3 euros, y que de 25 a 30 de pimientos oscilan entre los 3 y los 4 euros. «Está todo tirado de prezo. A xente dálle moi pouco aprezo ás cousas, sempre chas queren sacar máis baratas, e a nós cústanos moito traballo plantalas e sachar a terra para que medren», concluyó la mujer.