Cuando desaparece una figura tan querida como Díaz Pardo, su tierra y su pueblo se quedan huérfanos. Orfandad acrecentada por la importancia de un enorme artista, creador e innovador dentro de los pilares más consagrados de la cultura, el empresariado y la industria gallegos. Como no, pilar básico también para la provincia lucense.
Desde su cuna compostelana al estudio de su padre, desde la guerra y sus miedos al exilio, desde O Castro a Sargadelos; Díaz Pardo: emblema, ejemplo e icono, consiguió exportar al mundo su galleguidad en forma de sueños trazados y envueltos en un maravilloso azul cobalto.
Un trazo firme y generoso, un envoltorio inolvidable, pinceladas tan gallegas. Coincidí con él en pocas ocasiones. En una me felicitó por mi primera novela, y que te halague alguien a quien admiras y a cuya sombra te sientes pequeño e insignificante, te abruma pero te llena de orgullo. Me quedo con una frase marcada a fuego en mi alma para siempre: ?Tú también haces Galicia?. Aún hoy, ahora mismo al escribirla, sigo temblando.
Este martes el Presidente la Diputación Provincial de Lugo hizo entrega a los hijos de don Isaac de la distinción que lo acredita, a título póstumo, como Hijo Adoptivo de la Provincia. Palabras emotivas del presidente Gómez Besteiro evocaron a Díaz Pardo «como un hombre que supo atravesar la madrugada de Galicia volando con valentía e ímpetu contra los arqueros y las flechas que pretendían herirlo. El verdadero padre del I+D+i gallego».
Buen viaje, maestro.