¿Se imaginan ya en el 21-N ? Yo me pregunto si ese día va a cambiar algo en el futuro tan comprometido de este país. Si la predicción del futuro presidente Rajoy de hacernos más felices a todos los españoles será más un deseo que una realidad, o si va a dejar ese papel de secundario y va a asumir el decisivo del cambio prometido. A mí, sobre todo, me preocupa de Rajoy algo que se convirtió en un común denominador en todos los políticos de esta tierra con más o menos mando en plaza. ¿Alguno de esos antecesores nos sacó del rincón de la historia a Galicia y a Lugo en concreto? Jamás. Ahora que se va a enfrentar a la crisis más grave de la historia, me pregunto si la fórmula del recorte casi exclusivo a los más necesitados es el único camino para combatir el paro, por ejemplo. Si se recortan los salarios y las pensiones y no se controla la inflación, el poder adquisitivo del ciudadano disminuye y baja el consumo, con lo que cierran más empresas y sube el paro. Del fraude fiscal y laboral nadie se atreve a hablar. Hacienda ya anunció que asciende a unos cien mil millones de euros anuales. He ahí una fuente de ingresos inmensa que ni se toca ni se menciona.
Me pongo en el 21-N y sigo preguntándome si a este rincón del noroeste peninsular va a llegar algún día el AVE, la conexión de Lugo con Santiago y Ourense por autovía o se verá rematada la A-8, y si, por fin, el HULA será un hospital público con servicios de primera necesidad como Medicina Nuclear, Radioterapia y Hemodinámica. Sigo sin creérmelo. Ni unos ni otros fueron capaces de convencerme.