Outeiro se solidariza con Diogo

laura lópez LUGO / LA VOZ

LUGO

El bar O Pozo lleva 6 meses juntando tapones para la prótesis

16 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Outeiro de Rei también se solidariza con Diogo Farinhoto, el niño portugués de 2 años que nació sin la mano derecha. En el bar O Pozo llevan seis meses reuniendo tapones de plástico para que el pequeño pudiese ser operado y tener la prótesis de una mano.

Marisa Núñez, propietaria del establecimiento outeirense, explica que no saben cuántos tapones llevan recogidos en este tiempo, pero que cada semana llenan una enorme bolsa de plástico con cientos de tapones: «Vén un veciño do pobo a recollela, que foi quen nos contou a historia do neno, e é el quen se encarga de entregala para poder axudar a Diogo», señala esta mujer.

La iniciativa la organiza la cooperativa Dar e Sorrir. La primera parte de este acto solidario consistía en reunir 19 toneladas de plástico para la empresa de embalaje Ceinop de Póvoa de Varzim, que utiliza para su producción plástico reciclado. A cambio, esta daba la suma de dinero necesaria para la operación de Diogo.

Ahora precisan 36 toneladas

Primera fase superada, pues desde la semana pasada, el pequeño de 2 años ya disfruta de una prótesis plástica y puede aplaudir y coger la pelota gracias a la solidaridad que llegó desde Galicia y Portugal en forma de tapones plásticos.

Pero el trabajo sigue: «Agora precisan 36 toneladas máis para outra operación que lle teñen que facer dentro de dous anos, así que seguimos reunindo tapóns», señala la propietaria del bar de Outeiro. Y es que la función de la prótesis que le colocaron es estética, y sirve para que el niño se vaya habituando de cara a la próxima operación, en la que le colocarán una mano mioeléctrica.

«É moi gratificante poder axudar a Diogo, apetece facelo, e todo o mundo responde ben e se implica. Ven moita xente a traer aquí os tapóns», continúa Núñez.

Pero no es la primera vez que desde el bar O Pozo se implican en acciones solidarias, y dicen que tampoco será la última. En otra ocasión, explica esta hostelera que reunieron los plásticos de los paquetes de tabaco. El noble objetivo entonces era conseguir una silla de ruedas para un niño.