Vecinos de la Terra Chá reciben líquido elemento a través de un camión cisterna
07 ago 2011 . Actualizado a las 06:09 h.«Alcalde, vas ter que traerme auga». A Lino Rodríguez, el alcalde de Pol, los vecinos no le piden estos días alumbrado o asfaltado, sino líquido elemento. La pertinaz sequía está haciendo de las suyas este verano y ha dejado casi sin agua a un buen número de casas de varias parroquias, que están recibiendo suministro por medio de un camión cisterna fletado por el Concello.
Una camioneta con unos 15 años de funcionamiento reparte cada día unos 20.000 o 24.000 litros de agua, a razón de cuatro o cinco viajes por jornada, según los datos que explica el regidor lucense.
La frecuencia de los viajes varía, pues depende de las necesidades de los barrios. Teniendo en cuenta unas casas cuyos pozos están ya secos tras meses de pocas lluvias y otras cuyos pozos empiezan a bajar de nivel, hay unas 60 viviendas con problemas y unas perspectivas que no indican una tendencia a la baja: «O peor está empezando», apunta el alcalde, que sostiene que solo con precipitaciones tormentosas se lograría incrementar el caudal de las fuentes.
Lo que está pasando en Pol no difiere de la situación que se vive en otros municipios. Al lado, en un municipio de un perfil marcadamente ganadero como es Castro de Rei, los granjeros no solo se muestran preocupados por la actual falta de lluvia, sino por las consecuencias que la sequía puede tener en la cosecha de maíz, indispensable para la alimentación del ganado. Xulio Pita (ganadero de la SAT Pedrón A Ponte, con 90 reses en ordeño) aporta un dato sobre la importancia del agua: una vaca puede beber de 80 a 100 litros al día. Parte de la que se usa en la explotación procede de un pozo de barrena, cuyas reservas parecen seguras por ahora, aunque no por ello se alejan las preocupaciones: «Estamos empezando agosto», advierte.
En el otro extremo de la comarca, en Guitiriz, se nota la misma escasez de precipitaciones, aunque no, por ahora, la necesidad de emplear cisternas. Jesús Veres, teniente de alcalde y ganadero jubilado, advierte de que la situación puede ser peor que la de otros años porque en mayo no hubo tormentas que suelen garantizar una cierta abundancia de reservas. Unos y otros esperan que la situación cambie para que en otoño no lluevan problemas. Mientras, cada día, detienen su mirada en el cielo.
el impacto de la sequía