Para los socialistas, las últimas elecciones autonómicas fueron un fiasco y algo parecido les ha ocurrido en el reciente 22-M. El alcalde de Lugo, José López Orozco, no es de los que se callan cuando creen que en su partido las cosas no van bien. En esta ocasión, y pese a la que está cayendo, rompe sin titubear una lanza a favor del secretario general de los socialistas gallegos.
-Creo que Pachi Vázquez lo está haciendo francamente bien en esta travesía del desierto. Acuerda cuando hay que acordar, como acaba de demostrar estos días, y exige cuando tiene que exigir. Ha hecho que el partido, después de perder unas elecciones y de no tener resultados óptimos en las locales, se mantenga unido y trabajando.
-Usted ha tomado decisiones que fueron modelo para su partido en Galicia. ¿Se atreve a decir qué necesita el socialismo?
-Volver a ocupar el puesto que le pertenece como partido de izquierda o de centroizquierda, cosa que no es fácil porque los conservadores han ido ocupando posiciones nuestras. Lo fundamental en este momento es defender, a pesar de la crisis, el Estado de bienestar y para ello, yo creo que será necesario pisar algún callo de los que más tienen; habrá que pisarlo porque no puede recaer la crisis siempre sobre los mismos. Incluso, en algunos casos, habrá que pedir alguna responsabilidad.
-Con la crisis, que tanto daño le hizo electoralmente a su partido, llegaron los indignados, acamparon en la Praza Maior y «animaron» su investidura...
-A mí lo de los indignados me parece un movimiento necesario. Sirvió para destapar un problema que estaba metido en una olla a presión. Yo no quiero pasar por este mundo contentándome con decir que el 43 % de los parados son jóvenes o que estamos ante una generación perdida. Hay que tomar medidas. No podemos decir con la alegría que a veces dice el FMI, que estamos ante una generación perdida. Y es lo que vinieron a decirnos, además de advertirnos de que en muchos casos no los representamos porque los problemas de la gente van por un lado y lo que planteamos los políticos va por otro. Y en el medio, políticas corruptas, nada ejemplares.