Los sindicatos CIG-Saúde, CESM y UGT criticaron el cierre de camas del Lucus Augusti durante los meses de verano. Las tres organizaciones consideran que la medida es inaceptable mientras existan listas de espera. Del 1 al 15 de julio no funcionarán 21 camas de pediatría; en las siguientes quincenas, hasta el 30 de septiembre no estarán operativas 34 de medicina interna, 21 de pediatría y 10 de geriatría, en total 65.
Para Carme Aira, de CIG-Saúde, en este año la dirección «estreou o que podemos chamar verdadeira enxeñería de xestión, que consiste básicamente en facernos crer que este peche de camas non vai influír na oferta da calidade asistencial».
La organización nacionalista felicita a la dirección médica «pola súa filigrana numérica e de deseño», que no comparte. Señala que este tipo de política «parece que se ve avalada por cuestións técnicas e económicas, pero leva implícitas un sinnúmero de consecuencias». CIG-Saúde cree que afectará «a calidade asistencial, a creación de emprego, a dinámica hospitalaria, produciránse ingresos de medicina interna nas unidades quirúrxicas e acabarán repercutindo nas listas de espera».
Esta organización denuncia que las citas se siguen cambiando en algunas ocasiones entre cuatro y cinco veces y que las listas de espera de cirugía, de consultas externas y de pruebas diagnósticas siguen creciendo.
Para José Luis Heredero, de CESM, el cierre de camas solamente está justificado si existe una previsión en la bajada de ingresos. «Habiendo listas de espera grandes como ahora ?añadió parece paradójico que lo hagan». Para Heredero el rendimiento de un hospital no debería disminuir en verano «y menos cuando existen listas de espera».
Para Eliseo Rivas, de FSP-UGT, el cierre de camas es muy negativo. «Lo que se tiene que garantizar -señaló- es la calidad asistencial y mientras haya listas de espera no se pueden primar los criterios económicos sobre la atención sanitaria».