Entre los peregrinos del Camiño Primitivo se comentaba ayer el reciente atropello. Dos caminantes de Bilbao, Javier Ramírez y Gonzalo Aranda, explican que les habían advertido sobre los peligros de la LU-P-2901. «Es una pena, porque vamos pendientes de los vehículos, en vez de disfrutar del entorno, que por aquí es precioso», explicaba Ramírez. En opinión de Aranda, lo primero que se debe hacer es regular de forma más severa la velocidad: «Antes nos adelantó un coche que iba a 80 o 90», y señalan que el vial es muy estrecho y con muchas curvas: «Hay que buscar alternativas, porque esto no es seguro».
A la altura de Poutomillos, Amalia Rodríguez, que vive a pocos metros del lugar donde fue el atropello, insiste en que hay que señalizar aún más el vial y que los coches reduzcan la velocidad. Ahora, está limitada a 50 y 40 en la mayoría de los tramos, y las curvas están indicadas, pero muchas de las señales están ocultas por la maleza. «Pasou o Ano Xacobeo e aquí non viñeron limpar, acordáronse despois», afirma.