El Miño, bandera de los programas medioambientales de la izquierda

Enrique Gómez Souto
enrique g. souto LUGO / LA VOZ

LUGO

El PP se compromete a ampliar el horario de apertura de los colegios

05 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La política electoral tiene en Lugo algunas tradiciones a las que se acogen con entusiasmo los candidatos. El recurso al Miño, a las cosas del río, es una de esas tradiciones de campaña. La inauguró la derecha, y, en aquellos años en los que lo que hoy es PP era AP, Francisco Cacharro tenía entre sus más esforzados defensores a algunos piragüistas, deportistas de pecho y bíceps poderosos. El interés fluvial de la política decayó bastante tras la histórica melé popular en los salones del Gran Hotel. Ahora, más que la derecha, o el centro-derecha o lo que sea, es la izquierda lucense la que destapa su vocación acuática. Ayer, el candidato nacionalista Antón Bao anunció que el BNG iniciará su campaña (la oficial, porque la otra ya viene de muy atrás) con un almuerzo al pie del Miño. Los socialistas expusieron sus planes para mejorar el entorno del río. Mientras, el PP adquiría el compromiso de ampliar el horario de apertura de los colegios.

El PSOE tiene acreditadas sus aficiones fluviales. López Orozco, aspirante a repetir como alcalde, presentó en su momento a los miembros de su lista al pie del río. Ayer mismo recordó que pronto serán adjudicadas las obras para una zona de baño en las inmediaciones de Los Robles. Y el concejal e integrante de la lista socialista Lino González presentó propuestas de su partido relacionadas con el río. Seguramente, González creyó a los periodistas más avispados de lo que realmente son, porque no llegaron a entender por qué los citó, para tal presentación, en la plaza de Pío XII, frente a la puerta de Santiago. Allí habló del canil y del parque infantil previstos en la zona verde del recinto ferial, y de los planes para convertir las instalaciones de la vieja planta potabilizadora en un museo sobre los usos del agua y una escuela de pesca (el proyecto ya está terminado).

La izquierda, ya se ve, tiene apego al Miño, aunque en él han zozobrado algunos proyectos socialistas y nacionalistas. De estos últimos, ya no queda ni el recuerdo de la flota de batuxos que el Bloque puso a navegar en los días en los que cogobernó en el Concello. Le fueron muy útiles para algunas fotos electorales. Después, hundiéndose y no hubo más. Los socialistas también vieron fracasar algún proyecto de envergadura vinculado al río; pero es una vieja historia, de cuando el PSOE en Lugo lucía banderas rojas y se llamaba Manuel Varela Flores, Juan Fernández y Álvaro Moral.

El PP, que plasmó sus aficiones fluviales en los parques del Miño (Tomás Notario y García Díez) y del Rato (Francisco Cacharro), no se acercó ayer al río. Su candidato a la alcaldía, Jaime Castiñeira, prefirió hablar de educación y anunció que, si gobierna, ampliará los horarios de apertura de los colegios y mejorará la seguridad en su entorno. Colándose por entre los tres grandes partidos, como se filtra el agua por el colador, el cabeza de lista del Partido Galeguista Demócrata, Ramón González, dijo que, al igual que él, el número dos de su lista, Manuel Penado, renunciará a cobrar del Ayuntamiento si sale elegido concejal.

Casi al mismo tiempo que González entregaba ayer en la imprenta el material para su programa electoral, populares, socialistas y nacionalistas ultimaban sus respectivos actos de inicio de campaña. Esta noche, el Bloque arrancará su campaña en el templete de la Praza Maior; el PP, que contará con su presidente regional, Alberto Núñez Feijoo, lo hará en la Praza da Soedade; los socialistas, que prometen novedades, se reunirán en la plaza Ángel Fernández Gómez, bajo carpa, por si llueve. Ayer, operarios municipales instalaban los paneles para los cada vez más escasos carteles electorales. El río del tiempo se ha llevado al mar de los recuerdos las batallas de la cartelería electoral. Una tradición que se acabó. La del recurso al Miño, aún no.