Un bajón de resultados en las últimas semanas ha conducido al Azkar a una situación delicada. Los de O Ceao no han aprovechado el suave calendario de las citas recientes y se han complicado la existencia en la Liga Nacional. El Prone partió anoche hacia Santa Coloma. En tierras catalanas, los lucenses buscarán reencontrar su identidad para anotarse tres puntos que les alejen de la zona roja de la tabla. El choque ante el Marfil tendrá lugar mañana a las seis de la tarde. Y los de Bruno García han decretado alerta máxima para no alargar la agonía.
El Azkar contará con todos sus efectivos en Santa Coloma. Si los azulones se encuentran agobiados por la situación clasificatoria, el Marfil no le va a la zaga. Tras una segunda vuelta para olvidar, los catalanes transitan dos puntos por detrás de los de O Ceao. Por tanto, el primer objetivo de ambas escuadras pasará por echarle las riendas a la tensión y no desbocarse antes de tiempo.
En la primera vuelta, en el Municipal, el Marfil soportó el arranque arrollador del Prone para acabar adjudicándose el triunfo (4-5). No obstante, el conjunto catalán ha cambiado mucho desde entonces. Al contrario que los lucenses, ha firmado una temporada de más a menos y, con el pinchazo de resultados, se ha visto condenado a sufrir hasta el último aliento por salvar la categoría.
Los de Santa Coloma cuentan con una mezcla de juventud y veteranía. A los Óscar Redondo, Jordi Sánchez o Héctor, curtidos en mil batallas, se suman otros futbolistas con una trayectoria más corta. Y el Azkar, que suspira por la victoria en la ratonera que es el Pabellón Jacint Verdaguer, se encomienda a la calma y la frialdad para superar la misión con éxito.
La defensa en zona del Marfil será uno de los escollos que el Prone hallará desde el arranque. Y Bruno apela por «llegar al final en igualdad».