Un par de frases bastan para contar lo que dio de sí el comprometedor derbi mariñano celebrado ayer en Cantarrana. Ahí van. Aurelio sorprende por velocidad a la zaga visitante, cae en el área y el árbitro señala penalti y le muestra la cartulina roja a Javi Chinchón. Bruno transforma la pena máxima con un disparo a media altura y ajustado al palo izquierdo. El debate está servido. Para la hinchada local la jugada no admite discusión, mientras que los focenses protestaron la falta y el castigo para su capitán.
Todo lo demás fue humo. El miedo a perder coartó a dos equipos en situación de riesgo y más preocupados de defender que de atacar. La maraña de hombres en la medular obligaba a los zagueros a buscar casi siempre a los compañeros más avanzados, en desventaja y bien vigilados, de ahí que las llegadas a las áreas fuesen pocas y muy tímidas. Únicamente cabe destacar un cabezazo de Aurelio por encima del larguero tras centro de Coello, aún en la primera mitad, y una buena triangulación del Viveiro que Bruzos arruinó a los pies de Pedreira.
Goles: 1-0, min 37, Bruno, de penalti.
Árbitro: Rey Molano (Santiago). Expulsó con roja directa al visitante Javi Chinchón (min 37) y por doble amarilla al local Bruno (min 79).
Incidencias: Alrededor de 300 espectadores en Cantarrana.
Trullo, Juan Carlos, Piru, Popi, Alonso, Bruno, Pablo Lago (Esteban, min 68), Pablo Coello (Prieto, min 90), Pedreira (Adrán, min 81), Troncho y Aurelio.
Bruzos, Rivera (Celeiro, min 74), Pablo Rivas (Diego Hermida, min 53), Javi Chinchón, Dumi, Míchel, Rubén, José (Adrián Rivas, min 74), Dani Chinchón, Iago y David Rguez.