Con el mazo dando


a alineación de astros que no pudimos presenciar en el tan renombrado encuentro Obama-Zapatero, tan anunciado por la ministra Pajín, la hemos disfrutado la jornada pasada. Tan sólo nos quedaba rezar. Unos y otros lo hemos hecho y, al final, entre una estelar actuación del portero lucense y el manto de la diosa fortuna (bien es cierto que no aparece si no la buscas), hemos conseguido traernos tres puntos en nuestro zurrón con los que casi nadie contaba. Pero en fin, agua pasada no mueve molino y el encuentro de esta tarde sí que lo podemos definir como la madre de todos los partidos. Una victoria nos colocaría con 29 puntos y podríamos mirar un pelín hacia arriba y no tanto hacia abajo. Además, nos visitan nuestros «amigos» del Carnicer. Tantos encuentros, iguales batallas. Por todo ello, el choque de esta tarde lo podríamos etiquetar como con una apertura de los ya renombrados brotes verdes. No nos olvidemos del jugador número seis, tantas veces nombrado y otras tantas necesitado. A la postre, hoy imprescindible. Tampoco nos olvidemos de Dios, que hasta el mismísimo Zapatero le pide a Rajoy que hable con él para que encuentre soluciones. Y nosotros, que no somos menos, tenemos que seguir rezando y, al Carnicer, con el mazo dando.

Me van a permitir una pequeña licencia. Si a un servidor le ha sorprendido el triunfo logrado en el Palau, más le ha sorprendido el aspecto de Manolo Cadramón, que parece conocer el elixir de la eterna juventud. Parece que el tiempo sólo pasa para los demás.

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Con el mazo dando