La casa de A Mocha resiste los impactos de los coches
05 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Parece que a la taberna de Piteira, ubicada en A Mocha, a unos cinco o seis kilómetros del centro de Baralla, vuelve a gustarle la marcha. Durante muchos años, y mientras la N-VI estuvo funcionando a pleno rendimiento, la casa fue como una diana en la que impactaron numerosos vehículos. El inmueble resistió de forma numantina. Ni una triste piedra llegó a caer de sus paredes.
Al funcionar la A-6 parecía que se habían acabado los sustos para sus moradores, pero no fue así. Días pasados, a media tarde, una furgoneta que transportaba tres obreros ourensanos impactó, cual toro bravo, contra la esquina de la taberna. La casa ni se inmutó. Ni tan siquiera resultó dañada la reluciente pintura. La furgoneta acabó con desperfectos en el motor.
«Eu cheguei máis tarde e non vin o percance, pero os que estaban na casa levaron un bon susto», explicó ayer la mujer que atiende habitualmente el local hostelero al que acuden especialmente las gentes de la zona. «Parece que aínda frenou nun floreiro que había por ahí, senón o golpe houbera sido moito pior», señaló la moradora.
La taberna lleva abierta más de medio siglo. En ese tiempo, que recuerden los de la casa, recibió el impacto por lo menos de cuatro vehículos. Uno de ellos arrolló a un coche que estaba aparcado, otro acabó empotrado en las cuadras y otros dos chocaron contra las paredes.
Precedente
La mujer que ayer despachaba en el establecimiento recuerda especialmente un accidente ocurrido en su casa en una Semana Santa. Resulta que el conductor del vehículo perdió el control del mismo, se fue a empotrar contra el talud de la parte izquierda de la calzada y, finalmente, impactó violentamente contra la fachada de la vivienda. Durante el percance, una niña de pocos años, salió despedida del vehículo y quedó tirada en la calzada. «¡Menudo medo! Pero, a meniña, non lle pasou nada grave», explicó la hostelera.
En Casa Piteira pueden estar orgullosos de quienes construyeron el inmueble, porque más duro y resistente, imposible. De todos modos, prefieren que no ocurra nada, aunque están con la mosca tras de la oreja, porque la curva que tienen a menos de veinte metros de distancia parece ser bastante traicionera y máxime tomada a velocidad inadecuada.
En A Mocha aseguran que al chófer que esta misma semana empotró la furgoneta contra la casa debió darle algún mareo. Aseguraron que todavía seguía ingresado en el hospital lucense. También destacaron que si no hubiese frenado, es posible que las consecuencias para los ocupantes del vehículo, pintores que regresaban de cumplir su jornada en las obras de lo que será la futura residencia de la tercera edad de Baralla y que se construye cerca de A Mocha.