«Yo la cuidé», dice la acusada de dejar morir a su madre en Lugo

X. carreira LUGO / LA VOZ

LUGO

Insiste en que los servicios sociales no le prestaron atención alguna

12 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«Estoy totalmente tranquila porque a mi madre no le hicimos nada malo. Yo la cuidé lo mejor que pude». Así se expresó ayer la hija de la mujer que murió hace unas semanas en Lugo probablemente a consecuencia de que estuvo desatendida. La hija, de 23 años, fue detenida junto a su esposo y a su padre, aunque los tres quedaron en libertad tras prestar declaración ante la jueza que lleva el caso.

La joven se encontró ayer a las puertas de su domicilio con numerosas cámaras de televisión y, de espaldas a las mismas, explicó la situación que había padecido. Relató que se encontró con un dramático panorama: en el paro, con depresión y con la necesidad de cuidar a su bebé, a un hermano de 14 años y a su madre enferma de alzhéimer. Los servicios sociales, dijo, no la ayudaron.

«Mi madre se fue acabando»

Si el cuidado fue el correcto, ¿cómo es que la mujer apareció con espectaculares llagas y en unas condiciones de salubridad desastrosas? y, además, ¿por qué la policía procedió a la detención de las personas que vivían en la casa? A esas cuestiones, la hija de la víctima respondió diciendo, en primer lugar, que la policía «tenía que hacer su trabajo», y en cuanto a la primera pregunta expresó que esa versión es falsa. «Mi madre se fue acabando poco a poco. Tenía etapas, pero la fuimos cuidando», expresó. Reconoció que, efectivamente, tenía llagas «de estar en la cama, pero se las íbamos curando; no había falta de higiene», y en cuanto a la comida señaló que comía y bebía bastante menos en los últimos tiempos, «pero comía y bebía bastante zumo y agua».

María Josefa Morandeira Seijas, de 53 años, la víctima, padecía alzhéimer desde hacía dos años. Tenía épocas buenas y malas, según su hija, quien recordó que en septiembre del año pasado todavía había bailado en la boda de un hijo. Un mes después, en octubre, estuvo en el bautizo de un nieto.

Quince días en cama

La hija de la víctima recordó que, antes del fallecimiento, llevaba unos quince días en cama. «Se levantaba ayudándola nosotros y caminaba por el pasillo de casa. Siempre caminó por su cuenta. Únicamente teníamos que ayudar a ducharla», señaló, para hacer frente a las sospechas de los investigadores.

Reconoció que su madre llevaba alrededor de mes y medio que no salía de casa. «Gritaba porque no quería salir, como hizo el día del bautizo de mi hijo, pero finalmente acabó asistiendo», expresó la imputada. También contó cómo su madre tenía en ocasiones algunos ataques de agresividad. Durante los mismos revolvía todo e incluso rompía objetos. En base a esos ataques justificó el hecho de que la habitación apareciese revuelta cuando entró el médico que certificó su muerte, y que avisó a la policía para que abriese una investigación sobre lo que pudo haber pasado en el piso tercero izquierda del número 31 de la calle Río Navia, en el barrio lugués de A Milagrosa.