«El duelo ante la muerte es algo que hay que normalizar»

Yolanda García Ramos
Y. García FOZ/LAVOZ.

LUGO

En el aula de la UNED en Foz arrancó ayer el curso «El duelo, la muerte y el morir». La psicóloga clínica y profesora-tutora de la UNED Ana Pilar Rodríguez Guzmán (Cubillos del Sil, 1962) viajó desde Ponferrada para impartir la primera sesión presencial.

-La muerte. Nos afecta a todos pero, ¿lo asumimos?

-Es algo de lo que no se escapa nadie, aunque no es un concepto que tengamos presente a diario, así sería difícil vivir. Pero de vez en cuando tenemos que darnos cuenta de que somos efímeros.

-En cada cultura la muerte también se puede entender de forma diferente. En A Mariña el tema de los náufragos está muy marcado.

-Yo invitaré en clase a que los alumnos expongan su punto de vista(...) Me mostrarán su forma de ver la muerte y sus inquietudes. Y yo expondré pautas para afrontarlo. Como me decía una persona, la muerte siempre queda de pie. Cuando fallece una persona cercana, siempre hay algo que tenías que haberle dicho, cierto sentimiento de culpa, miedo, tristeza, rabia... Imagínate una viuda joven con dos niños. A veces culpabilizan al marido muerto y le preguntan por qué. O un familiar que se te haya caído y haya muerto, ahí aflora un sentimiento de culpabilidad hasta que asumes que los accidentes pasan.

-Hay que pasar el duelo.

-El duelo no es una situación sino un proceso. Es algo que tenemos que normalizar. Depende del afecto o los vínculos con el fallecido. Unas personas necesitan 1 ó2 años, otras atención psicológica para poder superarlo, o incluso ayuda farmacológica. Culturalmente dirigimos la atención a esta última y la ponemos en primer plano, vamos directos a antidepresivos o ansiolíticos y no dejamos que se asimile la muerte. Primero hay que observar y después dar la medicina, pero no por sistema.

-¿Se asume hoy menos la muerte, con respecto a décadas anteriores?

-Culturalmente, no veo en ese sentido que nunca vayamos para atrás, simplemente se evoluciona. Hay que ver todos los factores que intervienen, hoy la esperanza de vida es más amplia y queremos seguir jóvenes, pero en los tiempos en que la mujer tenía 10 hijos y perdía algunos, la relación con la muerte era más directa y cercana.

-Habla en el curso de la intervención con los niños.

-En la infancia se da una pequeña laguna. Tenemos el sentimiento de protección tan desarrollado que no les informamos e intentamos evitar que conozcan la muerte de cerca. Cuando estén ante ella, pueden experimentar un duelo patológico. Con ellos hay que actuar con naturalidad, aunque adaptándonos a su mundo y mentalidad.

-¿El acompañamiento en el duelo es algo necesario?

-Vemos lo importante que somos ante la sociedad y la red social que nos apoya. Todos los rituales están hechos para que las personas asimilen las situaciones difíciles que se presentan.

-Realmente este es un curso de interés general.

-Como es en la UNED, se dirige a personas que van a trabajar terapéuticamente con la población. Ahí el profesional debe tener superado la propia muerte. A veces si escuchas el dolor de otra persona parece que escuchas el tuyo y así es difícil ayudar al otro.