Bares de Lugo idean fórmulas para no perder a los clientes que fuman

Lucía Rey
Lucía Rey LUGO/LA VOZ.

LUGO

Muchas personas asociaban hasta ahora el tomar un café o una caña en un bar con encender un cigarrillo. Desde el pasado 2 de enero, fumar en los establecimientos hosteleros está prohibido por ley, pero los empresarios del sector en la provincia de Lugo se resignan a perder clientes por esta razón. Algunos ya se han puesto manos a la obra y han diseñado las primeras estrategias para tratar de conservar a la clientela adicta a la nicotina. Es el caso de varios establecimientos de la ciudad amuralla que han optado por ofrecer a los fumadores cazadoras e incluso mantas para que no les de tanta pereza tener que salir al exterior para fumar.

Ocurre por ejemplo en la bocatería Dot Más, en el barrio de A Piringalla, que presta polares a los fumadores, y en el café concierto La Buena Vida, situado en el de As Fontiñas, que deja mantas, según explicaron clientes. Las bajas temperaturas que se alcanzan en invierno, especialmente en la zona centro y sur de la provincia, son un buen motivo para llevar a cabo iniciativas de este tipo: «antifrío», como señalaron en un negocio lucense. «Hay que buscarse la vida y como la ley no va a desaparecer es mejor buscar soluciones para animar a los fumadores», sostuvieron.

Los hosteleros lucenses empiezan a detectar algunos cambios en los hábitos y las costumbres de los consumidores. Así, señalan que estos días apenas atienden a personas o a grupos que pasan más de una hora charlando sentados en una mesa delante de un café y encendiendo un cigarrillo tras otro.