La guitarra

John Martínez

LUGO

Cierto es que aquí no se consuela quien no quiere. Hemos eliminado al Lobelle en la Copa, hemos enaltecido nuestro ego a límites insospechados, pero los Reyes Magos nos traen un baño de realidad diciéndonos que «si no ganáis hoy, cada vez más cerca tendréis el abismo». Al no haber tampoco en la contabilidad del equipo capitalino ningún tipo de brote verde, nos vemos obligados a cubrir la baja de Renatinho con un jugador procedente del filial. Si al final conseguimos salvar los muebles, llega el mes de junio y nos mantenemos en lo que antes era la División de Honor y ahora Liga Nacional, nos importará bien poco que en su día las arcas estuvieran tan «vacías vacías» que no había ni para comprar caramelos. Pero en fin, seamos positivos, emborrachémonos nuevamente de entusiasmo, cojamos la guitarra y compongamos una dulce melodía de esperanza titulada «Virgencita, al menos déjame como estoy». A nadie se le escapa que, hoy por hoy, el equipo amurallado es el máximo referente de nuestro deporte local en una máxima categoría.

Llevamos tiempo viendo las orejas al lobo y ahora, en el ecuador de la competición, estamos a tiempo de seguir rezando para no perder tal vitola. Todo pasa por ganar esta noche, ya que, de no hacerlo, una vez más veríamos nuestro futuro más inmediato similar al desierto del Kalahari: Temperaturas gélidas por la noche, abrasadoras por el día y, por lo tanto, pésima conjunción para pensar de forma fría e inteligente. Por lo tanto, tan solo nos queda, queridos lectores, ganar.

Todos los primeros de año y meses de enero, unos y otros se ponen a dieta, van al gimnasio, aprenden inglés, dejan de fumar, ... Pero el deseo que ahora mismo unos y otros, Azkar y Cartagena, deben tener en su mente es no perder una categoría que tanta sangre, sudor y lágrimas ha costado conseguir. Y si para ello, en el descanso del partido de hoy hay que vulnerar la ley antitabaco y echar un cigarrito, echémoslo para vencer, narcotizados por la nicotina, si el juego no da para otra cosa.