Las lecciones de la historia

LUGO

La Diputación lanza un plan para dar empleo a 700 parados cuyos contratos estarán vigentes cuando los lucenses acudan a las urnas

26 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo es, ya se sabe, tierra de gente emprendedora. Pero algo le ocurre a Lugo que, pese a tener gente así, no pasa de la potencia al hecho, de lo posible a lo real. Plena de emprendedores, la provincia está donde está, que es al final de la mayor parte de las listas en las que se miden las condiciones socioeconómicas. Quizá es que los emprendedores ejercen en otra parte y las instituciones apenas aciertan a poner parches allí donde deberían trazar proyectos ambiciosos. Lugo recuerda el 85 aniversario de la celebración en el Círculo del Congreso de Economía Gallega y queda claro qué poco han cambiado las preocupaciones de los lucenses y de los gallegos. Si entonces se señalaba la necesidad de crear albergues municipales para indigentes, ahora el Valedor do Pobo avisa de que hay adaptar el de Lugo a los nuevos tiempos. Tras 85 años de camino, sigue siendo noticia el albergue de transeúntes.

La política es, según aviso de Charles Lindblom, la ciencia de salir del paso, y como tal, como ya se sabe, es practicada con pertinaz fidelidad por los lucenses dedicados a los negocios públicos. Para salir del paso, un notable de la política local dijo hace algunos meses a La Voz que nada se preveía para conmemorar el 85 aniversario de la celebración en Lugo del primero Congreso de Economía Gallega. Después, hubo celebración, aunque fue celebración propia de días de crisis económica e intelectual. En todo caso, quizá el recordatorio sirva para que algunos, aunque sean pocos, echen un ojo a las preocupaciones de los hombres que participaron en aquel congreso. Es cosa de ver qué poco han cambiado, en lo esencial, las preocupaciones de los gallegos. De las infraestructuras viarias, los asistentes al congreso acordaron: «Se terminarán las comenzadas, aumentando al efecto los créditos necesarios». Parece como si se estuviesen refiriendo a las obras de las autovías Lugo-Santiago y Lugo-Ourense. Y ahora que lo de Correos va como va y se anuncia lo que se anuncia, parece que los congresistas de hace 85 años se refirieran a estos días de crisis: «Se organizará el servicio postal de modo que cada parroquia lo tenga diariamente, contando con su correspondiente cartería, en la que puedan imponerse y recibirse giros postales». Y hablaron y adoptaron acuerdos para difundir las bellezas de Galicia y atraer turismo; también de las «plagas sociales» que son la prostitución, el alcoholismo y la mendicidad.

La política como ciencia de salir del paso, sí. Y en eso está la Diputación, que ha decidido buscar remedio, en la medida de sus posibilidades, a esa otra plaga social que es el paro. Según adelantó días pasados el gobierno presidido por José Ramón Gómez Besteiro , el organismo provincial dará trabajo a 700 parados por medio de los concellos. El plan de empleo tiene un presupuesto de ocho millones. Quizá Besteiro, socialista católico nacido en el PSOE que ya no era marxista, no recuerde que Marx dejó escrito, refiriéndose a sus días, que veía como «todo lo que era sólido se desvanece en el aire». Sí, hoy como ayer, todo lo que parecía sólido amenaza con desvanecerse en el aire. Por eso la Diputación dedica su presupuesto a crear empleo, a tapar agujeros en ese inmenso colador hacia el paro que es el campo laboral. Por eso y porque los socialistas saben que el paro será una inmensa losa en sus espaldas cuando llegue el 22 de mayo. Tienen la ventaja de que sus principales rivales, los populares, no son capaces de exponer proyectos para poner remedio al mal. José Manuel Barreiro y Jaime Castiñeira harían bien en trabajar más sus propuestas electorales para combatir el desempleo, porque las próximas elecciones no se decidirán por los compromisos adquiridos para unos camiones de chapapote.

Lugo, sí, es una tierra en la que se hace buena la definición de Lindblom: la política como la ciencia de salir salir del paso. Ocurre, por ejemplo, con las condiciones que ofrecen algunos centros escolares. En el caso del colegio Quiroga Ballesteros, la presidenta de la asociación de padres, Yolanda Espiñeira , avisó, parece que sin mucho éxito, a la consellería de Jesús Vázquez de que el edificio no tiene salida de emergencia y que las ventanas de la planta baja tienen rejas. Vaya, que en caso de incendio... Y los gestores de lo público siguen a lo suyo, confiados en que serán capaces de salir del paso, mientras en el ciudadano contribuyente crece la marxista sensación de que «todo lo que era sólido se desvanece en el aire». Claro que también es cada vez más consciente de que, como escribe Max Otte, «cada día pagamos más, sin notarlo, por las supuestas mejoras del bienestar que recibimos como contrapartida y somos, por tanto, cada vez más pobres». Por eso es preciso un plan de empleo de la Diputación y los emprendedores deciden ejercer en otra parte.