Aire fresco

LUGO

Una vez más, los resultados dictarán sentencia sobre la labor de Pepe Rodríguez. Pero el fichaje del nuevo entrenador del Breogán supone un soplo de aire fresco para el club. En los últimos años, la entidad celeste ha desprendido un tufillo en el que se paladeaba que, para tomar las riendas de la primera plantilla, era necesario cumplir algunas condiciones extradeportivas. El amiguismo se imponía a los conocimientos y a las capacidades. Las justificaciones para apoltronarse en el cargo pasaban por asegurar que los colores corrían por la sangre (aunque el flujo se nutriese de sablear las arcas del club) o de ser barato (concepto bastante dudoso en la relación calidad-precio de recientes dibujantes de la pizarra del Leche Río). Y ante semejante sectarismo, algunos aficionados optaban por permanecer en sus hogares antes que peregrinar al Pazo Universitario para agarrarse un enfado considerable viendo un partido de baloncesto.

Pepe Rodríguez posee una dilatada experiencia en la LEB Oro y, por conocimientos, merecía una oportunidad en un histórico. Aunque ese club grande de la categoría no pase por su momento álgido. Por desgracia para los técnicos florecientes, el crédito para los experimentos se ha quedado agotado a medio plazo después de que la afición sentenciase a Rubén Domínguez. Ahora, la competición se convertirá en juez del Breogán. Pero el nivel de ilusión por fin ha subido. Aunque sólo sea un poquito. No era tan difícil.