Pepe Rodríguez tenía ganas de enfundarse un chándal. Durante su primera sesión de entrenamiento, acarició el balón con mimo, como si anhelase su contacto desde hace décadas. Persiguió de cerca a sus nuevos cachorros y realizó un trabajo pormenorizado, incidiendo en cientos de detalles. «Estoy con hambre de competir y de entrenar», manifestó el nuevo técnico del Leche Río.
Después de haberse pasado un año y medio en el dique seco, se siente «afortunado» por la oportunidad que el Leche Río le ha brindado de regresar a un banquillo. «Vengo de fuera y el Breogán es un club emblemático en España. Tal vez, va más allá de lo que los lucenses puedan pensar».
Ahora, le queda recorrer un maratón de conceptos antes de sentarse por primera vez en el banquillo local del Pazo. Curiosamente lo hará contra el Melilla, el equipo al que dirigía en el play off de ascenso en el que los lucenses alcanzaron la ACB en el año 1999.
Solidez
Pepe Rodríguez huye de los tópicos: «No voy a hablar sólo de trabajo. Sé que será seguido con interés, porque así lo hará la ciudad. Pero el objetivo es que el equipo juegue bien, que la gente disfrute y, ojalá, desde aquí hasta el final de la temporada, el Pazo se vuelva a llenar».
El técnico, que ya ha visto tres partidos de su equipo, se mostró ambicioso en su bautismo a orillas del Miño. «Hay plantilla suficiente si entendemos por eso el hecho de salvar la categoría. Es estimulante no ver el techo del grupo. Trataremos de competir para ganar cada partido», expuso.
A la hora de valorar las cualidades del Breogán que ha heredado, Rodríguez señaló que «hay que aprovechar el físico, porque contamos con jugadores atléticos y bien trabajados en ese aspecto. Hay que explotar esas ventajas y esconder las carencias que nos pueda dar esa juventud. Buscaremos la solidez a partir de una defensa bien organizada para construir una ataque bien estructurado. Debemos aprender a leer cuáles son las mejores opciones, es decir, ser más listos».