«Uno vino aquí con la idea de trabajar y prosperar, no de estar pasando necesidades, y por eso algunos se van»
LUGO
Rolin Ambicho nació hace 35 años en Huánuco, provincia de Tingo María, en el corazón de la selva de Perú. En la Navidad del 2006, el río arrasó la «chacra» -granja con finca- de 9 hectáreas en la que cultivaba plátano, cacao y cítricos. Tenía gran experiencia como «motoserrista» y meses más tarde llegó a Lugo con 73 compatriotas, en un contingente para trabajar en el sector forestal. Taló pinos, eucaliptos y carballos en O Corgo, Baralla o Baamonde, pero tuvo que dejarlo por enfermedad. Al poco, encontró empleo en la excavación del túnel del AVE en A Pobra de San Xiao. Ahora está en paro, pero no pierde la esperanza porque tiene con él a su familia: su mujer, que trabaja cuidando a una anciana, y su hija, de 5 años.
-¿No aparecen ofertas?
-Estoy en paro desde que acabó la excavación y no encuentro nada. Antes también limpié jardines, le ayudé a una señora... Llamo por teléfono a sitios que ofrecen trabajos como repartidor, por ejemplo, pero en todos están prefiriendo a personas que sean de aquí. Deberían ponerlo ya en el anuncio porque cada llamada suma.
-Algunos compatriotas empiezan a retornar a Perú...
-Uno vino aquí con la idea de trabajar y prosperar, no de estar pasando necesidades, y por eso algunos se van. El sueño de muchas personas es buscar lo mejor para sus hijos. A mí me gustaría juntar algo de dinero aquí, trabajando en algo en lo que no me mojase mucho por la enfermedad que tengo, y retornar para allá. Yo soy una persona de chacra, estoy poco acostumbrado a la ciudad.