En casa, como en el claustro

Benigno Lázare LUGO/LA VOZ.

LUGO

Por parentesco directo o político, la mayor parte de los familiares de Conchita Martín tienen su centro de trabajo en algún colegio, como ella

05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Basta ya de hablar de colegios». Esta es la frase mágica que cambia el rumbo de la conversación habitual en las reuniones y comidas familiares que se celebran en casa de Conchita Martín Carrillo. Lo natural es que hablen de colegios, estudiantes y de la docencia, porque es a lo que se dedican las 12 o 14 personas que se suelen reunir en las celebraciones. La mayoría son maestros pero también hay personal no docente, para completar la representatividad de este consejo familiar, más numeroso que el claustro de profesores de muchos colegios de la provincia.

«En mi familia no había tradición de maestros, era una saga de pasteleros que, después de tres generaciones, se perdió con nosotros». Son tres hermanos, dos se dedican a la docencia y los tres se casaron con profesores. El primero fue su hermano mayor, que hablaba en casa de su profesión e hizo que ella también se interesase por el complicado mundo de los escolares y de sus papás. De esto hace 25 años y pasó por escuelas unitarias y colegios de la provincia de A Coruña y de Rábade, Vilalba, A Piringalla y Casás. Como casi todos los maestros, durante años hizo miles de kilómetros en coche, pero ahora lleva 12 cursos en Lugo.

Cuando sus hijos tuvieron que elegir carrera, sobre dos probablemente ejerció la misma influencia que en su momento tuvo su hermano en ella y siguieron sus pasos. Otro estudia Empresas empresas pero también le pone vela al santo, por si acaso, y está haciendo el Curso de Aptitude Pedagóxica. El hijo maestro está a punto de contraer nupcias, y su Vanesa también es maestra. Hermanos políticos y sobrinos completan el familiar consejo escolar, en el que hay alguna cuidadora que en los debates ofrece otro punto de vista.

Conchita, como veterana, aún recuerda la época de las aulas unitarias con 40 alumnos de distintas edades pero todos mezclados. Después llegaron las agrupaciones escolares, la distribución del alumnado por cursos, la especialización de los profesores y los importantes servicios de transporte escolar y comedor. «Los centros escolares fueron un gran avance, que permitieron dignificar la enseñanza y beneficiaron a escolares y a docentes».

Ella da clases de música a escolares de entre 3 y 12 años, pero tampoco le importaría tratar con los mayores. Considera que salvo excepciones, el nivel de conflictividad en los colegios es bajo y el entendimiento con los padres es bueno. Echa abajo algunos tópicos como el de las vacaciones, similares a las del resto de Europa, aunque cada país tiene su calendario.