Los celestes buscarán la segunda victoria del curso como locales contra el recién ascendido Alcázar
04 dic 2010 . Actualizado a las 03:04 h.Retorna el Breogán al Pazo Universitario. Los celestes, acuciados por una situación delicada en la clasificación (penúltimos tras los partidos de ayer), se miden a un Alcázar que tratará de pescar un triunfo que le aproxime a la zona templada de la LEB Oro. El Leche Río persigue un viaje tan plácido como el que rubricó hace dos semanas ante el Cáceres. Es una de las esperanzas de un conjunto que se ha empantanado en un charco de decepciones. La última, en la cancha del Navarra. Los de Rubén Domínguez gozarán de la enésima oportunidad de enderezar el rumbo esta tarde a las 19.15 horas .
A diferencia de los planes que se trazaban en pretemporada, el Pazo Universitario se ha convertido en una plaza fértil para el saqueo. Hasta la fecha, el Breogán sólo ha vencido en su pista al Cáceres. Y hoy se medirá a un adversario que ha trazado una trayectoria opuesta. El Alcázar ha cosechado un único triunfo lejos de su casa. Fue en Tarragona en la jornada inaugural de la Liga.
Mala racha
La mala racha de resultados ha hundido al Breogán en el inicio del campeonato. Y es que, cuando la soga del reloj aprieta en un partido apretado, la capacidad de maniobra que el Leche Río ha ofrecido hasta la fecha es escaso. Será por la ansiedad, como expusieron Arteaga o Lisardo Gómez, o bien por la mala toma de decisiones, según argumentó Rubén Domínguez. Pero ante un conjunto como el Alcázar, que ha competido en todos sus viajes excepto en Girona, no sería agradable nadar en un epílogo apretado.
A pesar de que el técnico celeste se ampare en las explicaciones de que los arbitrajes son mejorables y que el Leche Río acude a la línea de tiros libres menos veces que los rivales, tampoco se pueden despreciar otros números que los lucenses muestran hasta la fecha. Son el peor equipo de la LEB Oro en valoración (66,1 por partido), en porcentaje de tiros de dos puntos (48,1%) y en faltas recibidas (18,4 por encuentro).
Y en medio de la marejada celeste, Javier Juárez, técnico del Alcázar, afirma que «un final igualado le podría venir bien a mi equipo».