Pese al importante desarrollo económico y demográfico que había experimentado Monforte desde finales del siglo XIX gracias al ferrocarril, las condiciones de vida en la ciudad dejaban mucho que desear en los años 30, como ponen de relieve diversos datos recogidos en estudio biográfico publicado por la Fundación Luís Tilve.
Entre otras cosas, la ciudad no contaba aún con agua corriente en las viviendas. Para remediar esta carencia, en octubre de 1932, el Ayuntamiento aprobó por unanimidad un proyecto de construcción de una traída de aguas -impulsado principalmente por Tizón- que debía abastecerse de una captación en la parroquia de Bascós. Sin embargo, las obras de construcción de la traída no pudieron comenzar hasta después de la Guerra Civil, en 1940.
Los empleos del ferrocarril y las minas, por otra parte, no eran suficientes para dar ocupación a todos los vecinos. Buena parte de la actividad de Tizón como alcalde y concejal estuvo dirigida a promover medidas capaces de reducir el paro y estimular la economía. En mayo de 1936, el Ayuntamiento obtuvo del Ministerio de Trabajo una ayuda de más de 80.000 pesetas para emplear a los parados en diversas obras públicas. Una de las medidas que tomó en esa época desde la alcaldía fue la supresión de los «arbitrios» o tasas que debían pagar los agricultores de la zona para vender sus productos en la ciudad, con lo que se esperaba mejorar los ingresos del medio rural y hacer que los mercados estuviesen más concurridos.
Durante el período republicano, además, los gobiernos municipales de Monforte tomaron diversas disposiciones para mejorar unas infraestructuras educativas y sanitarias muy deficientes.