Las personas encargadas de abrir los templos del camino y enseñárselos a los peregrinos dejarán de trabajar hoy y volverán a sus puestos el próximo año
14 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La visita de Benedicto XVI a Santiago supuso el mejor broche posible para la Iglesia en lo que compete al Año Santo.
La institución eclesiástica es la encargada de contratar a personal para atender a los peregrinos en templos del Camino Francés. Esas personas se responsabilizan de facilitar y sellar las credenciales a los romeros y de mostrarles las iglesias.
La presencia de estas personas en monumentos emblemáticos de la ruta era una de las principales demandas de las personas que peregrinaban y que en muchas ocasiones se encontraban con las iglesias cerradas al no coincidir su paso con el horario de misa y no podían visitarlas.
Hace unos años desde la Archicofradía Universal del Apóstol Santiago decidieron crear las oficinas del peregrino en los lugares que consideraban de un gran interés en el camino. El proyecto ha sido un éxito y año tras año son las mismas personas las que se ocupan de estas tareas de las que ya son unos verdaderos profesionales y su presencia supone un gran servicio para los peregrinos.
Lo habitual es que comiencen su tarea en primavera y concluyan al final del verano. En esta ocasión por el hecho de ser Año Santo y por la visita del Papa su estancia se prolongó unas semanas más.
Estos profesionales trabajan en estrecha relación con los párrocos, con los que colaboran si es necesario y en los que se apoyan para adoptar algunas decisiones.
Los peregrinos que hagan la ruta a partir del próximo lunes, es de esperar que ya no sean muchos, ya no podrán visitar las iglesias casi a cualquier hora al cesar en su actividad estos profesionales. Regresarán a sus puestos de trabajo la próxima primavera.