Un empresario temperamental y emprendedor

Dolores Cela Castro
Dolores Cela LUGO/LA VOZ.

LUGO

La última aparición en público de Alfredo Mosteirín Castañer como presidente de la Cámara de Comercio de Lugo fue en las pasadas fiestas de San Froilán, en la inauguración de Expolugo, en su calidad de presidente ejecutivo de la Fundación Ferias y Exposiciones de Lugo. Mosteirín en su intervención pública se disculpó por los problemas de visión, que arrastraba desde hacía ya algún tiempo.

Al último pleno de la Cámara de Comercio, en el de los presupuestos, al que siguió la habitual pulpada con los trabajadores de la entidad, ya no acudió. Ese mismo día se encontraba en Madrid para ser tratado de su dolencia.

Con el fallecimiento de Alfredo Horario Mosteirín Castañer Lugo pierde a un empresario, que se hizo a sí mismo y que empezó muy joven. Fue el fundador de la primera discoteca que funcionó en la ciudad, en los años 70. Su carrera profesional como gestor administrativo la inició en la empresa de su padre, Seguros Lepanto. Posteriormente junto con su hermana Margarita regentarían una gestoría, Mosteirín, con locales en la estación de autobuses.

Compaginó su profesión con la concejalía de Tráfico, en la etapa de alcalde de Vicente Quiroga. Su paso por este departamento no pasó inadvertido, no solo por algunas ideas y provocaciones que expuso públicamente como la de crear una policía a caballo o la de acabar con los problemas de tráfico de Lugo con el traslado de la muralla piedra a piedra a O Ceao, sino por los cambios que realizó en ella. Dio un giro a la Policía Local, con un importe incremento de plantilla y con la creación de las brigadas de seguridad, entre ellas la nocturna, a la que dotó con un llamativo uniforme.

Tras su paso por la política se centró en su faceta empresarial. Fue cofundador de una de las empresas, que traspasó las fronteras de Lugo, Cetssa, cuya participación vendió para centrarse en sus otros negocios.

En el sector de la construcción Mosteirín dejó su impronta personal con los edificios de estilo inglés, construidos por Castañer y Castañer, empresa de la que era administrador único, con abundantes ventanales y balcones de fundición. Entre ellos, la sede del Forcam, en la calle Cántigas e Frores.

Alfredo Mosteirín presidía la Cámara de Comercio desde el año 1998. Con él al frente de la entidad se puso en marcha el Forcam, la Cámara de los Oficios y la sede de la UNED, en Lugo. Presentó otros proyectos como el de convertir el recinto ferial en un centro de ocio y la universidad privada, que pretendía abrir con varias titulaciones, pero que no encontró el necesario respaldo institucional.

Alfredo Horacio Mosteirín Castañer era un hombre temperamental y peculiar en todas las facetas de su vida. Amigo de sus amigos, que lo definen como una persona muy noble y conciliadora. Decía siempre lo que pensaba, aunque ello le costara algunas reprimendas de sus más directos colaboradores.

Desde que sus dos hijos lo convirtieron en abuelo, los primeros nietos fueron gemelos, el presidente de la Cámara de Comercio confesaba abiertamente que difrutaba todo lo que podía con la compañía de los pequeños.