Los peatones caen como moscas

X.F. LUGO/LA VOZ.

LUGO

En menos de 24 horas hubo tres alcances en las calles de la ciudad. En lo que va de año más de una treintena de viandantes acabaron bajo las ruedas de los coches

16 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Caen como moscas. En lo que va de año, más de una treintena de viandantes fueron atropellados por automóviles en las calles de la capital. Solo en las últimas 24 horas se produjeron tres alcances. Parece que ser peatón en Lugo entraña sus riesgos. Todo hay que decirlo, en la mayoría de los casos, la culpa es de los viandantes que no cumplen ni las más elementales normas de circulación.

Los responsables de la seguridad vial del Concello de Lugo deberían estar alarmados por dos razones: una, por el elevado índice de atropellos y otra por el alto porcentaje de peatones que cruzan las calles por donde les viene en gana. Algo falla. No falta quien eche de menos, más que diversas medidas, una incisiva campaña de concienciación ciudadana o, si se prefiere, de educación.

El último atropello contabilizado en la capital es un buen ejemplo de la falta de atención por parte del viandante. Se produjo ayer sobre las diez y cuarto de la mañana a la altura del número 88 de la ronda da Muralla. Fue alcanzado un hombre de 70 años que tuvo que se evacuado en ambulancia al Hospital Xeral con lesiones que, en un principio, aparentaban ser leves.

La Policía Municipal, en su informe sobre este accidente es muy clara. La zona estaba regulada por semáforos y el que deben respetar los automovilistas estaba en verde.

Los dos atropellos ocurridos el martes también fueron consecuencia de imprudencias de los viandantes. Un niño de siete años se soltó de la mano de su abuelo y se fue directamente a la calzada; a una mujer se la llevó por delante un ciclista cuando cruzaba la calle por un lugar indebido en Irmáns Carro.

Ancianos y niños son los principales candidatos a acabar con sus huesos destrozados por un vehículo. Por eso, algunos expertos en cuestiones de seguridad vial, expresaron ayer que algo estaba fallando y que sería necesario, posiblemente, organizar intensas campañas de concienciación en colegios, centros sociales y de la tercera edad. Cruzar por lugares indebidos puede acarrear consecuencias muy graves, especialmente a personas mayores a las que una simple caída sobre el asfalto les ocasionará, casi con seguridad, una fractura de cadera que podría dejarlas en una silla de ruedas.

En lo que va de año ya se produjeron más de una treintena de atropellos, 21 de ellos en el primer trimestre. Al menos tres personas fallecieron.

En marzo, el Concello a través del concejal de Protección da Comunidade anunció diversas inversiones. Planteó la instalación de más semáforos y más cámaras de control. En cuanto a los primeros, planteó colocarlos en la avenida de Ramón Ferreiro con la intersección de Mariña Española; en Lamas de Prado y también en el barrio de O Castiñeiro. Por ahora, los semáforos en estos puntos no aparecieron.

El edil recordó en su momento que la avanzada edad de la población podría jugar un papel decisivo. También destacó que en 2009 habían llevado a cabo campañas de prevención en centros cívicos y otros lugares públicos. Todavía tendrán que seguir organizando más.