El ocio, argumento electoral

Enrique Gómez Souto
Enrique G. Souto LUGO/LA VOZ|

LUGO

Los programas institucionales de entretenimiento se consolidan en los presupuestos públicos pese a los recortes económicos

12 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo, ya se sabe, es una provincia de economía floja, escasamente industrial, dependiente de las pensiones y de la nómina funcionarial. En Lugo, la Administración local adapta sus políticas al ocio de una población en paro y envejecida y, así, en el citado ámbito administrativo, se imponen los programas de recreo y práctica del arte del macramé, el baile de salón y la danza del vientre, los viajes recreativos y la formación en «palmas y percusión». El Ayuntamiento lucense acaba de anunciar más de 180 talleres en los centros sociales, que atenderán a 4.000 personas. Y todo con cargo al presupuesto institucional, acogido a los solidarios principios de la política fiscal. Entre taller y taller, llegarán las elecciones de mayo y, quizá, el PP podrá entretener de nuevo el ocio largo que permite la oposición. El cursillo de macramé es una poderosa arma electoral en una provincia de economía floja y escasamente industrial.

El PP de José Manuel Barreiro quiere ganar las elecciones de mayo, sí. Pero al PP lucense le sobran ganas y le falta estrategia. Estos días se empeña en transmitir a los lucenses la idea de que los gobiernos bipartitos, los formados por socialistas y nacionalistas, resultan extraordinariamente caros, tanto por las nóminas de los políticos como por las de aquellos que, vinculados a ellos, desempeñan tareas de confianza en la Diputación y en los ayuntamientos. Olvida el PP su responsabilidad de años en la conformación de la cultura político-social en la provincia, que ahora, a beneficio de los otros, le pasa factura en las urnas. Algo así le ocurrió a Natalio Rivas, político e historiador granadino, experto en el arte del caciqueo. A punto de marcharse a Madrid para hacerse cargo de una cartera ministerial explicaba en su pueblo natal sus grandes proyectos, sus planes y compromisos. «¡Natalio, colócanos a tos ¡», le gritaron sus paisanos. En eso, en el «colócanos», aunque sea en un cursillo de formación remunerada, y los talleres de macramé se jugarán en gran parte las próximas elecciones locales. El socialista José Ramón Gómez Besteiro lo sabe, juega sus cartas y practica frente al PP de Barreiro una estrategia de niebla. ¿Cómo es eso? Pues como diría Ramón González : «Sentíndoo moito, témoslle que dicir afirmativamente non». Que es lo mismo que hacer, como hace, que los suyos descalifiquen las críticas del candidato Jaime Castiñeira rebajándolas a la condición de «jaimitadas».

En Lugo, sí, es fácil entretenerse, pasar el rato ejerciendo de boquiabierto espectador del circo político. Los argumentos de la izquierda de ayer nutren el discurso de la derecha de hoy. No es que sólo ocurra en Lugo, pero ocurre, para hacer buena la constatación del sociólogo Accardo: «(...) se ha logrado el consenso entre una derecha con ideas averiadas y una izquierda con ideales rotos». Quizá el profesor Accardo no pensaba en Lugo y en el acuerdo PP-PSOE para aprobar el PXOM cuando escribió lo que escribió. O a lo mejor sí, que en materia de urbanismo Lugo, capital y provincia, es una fuente inagotable de aprendizaje y experiencia. El caso de Barreiros, el esperpento interminable, desbarata cualquier análisis político o económico.

Con aciertos y errores, el presidente de los constructores, Hipólito Trinidad Losada , intenta una y otra vez que el asunto enfile la vía de la solución y, apenas superada una dificultad, se enfrenta a otra complicación inesperada. Y así y más hasta componer un insufrible culebrón, un agotador diálogo de sordos, en el que a las partes parece ocurrirles algo parecido a lo que le pasó al ministro franquista tardo de oído (con pariente gallego) durante un almuerzo con Franco. Se interesó el de Ferrol por la salud de la esposa del ministro y entendió éste que Franco le preguntaba por la sopa: «Muy rica, pero demasiado calentita». Así, claro, no hay manera de entenderse. Que es lo que les pasa a los socialistas López Orozco y Gómez Besteiro con los populares José Manuel Barreiro y Jaime Castiñeira. El PP insiste en que las relaciones entre Orozco y Besteiro atraviesan un mal momento, y el alcalde de Lugo se empeña en demostrar cuánto quiere a su ex alumno. Barreiro dice que los gobiernos bipartitos salen carísimos y los socialistas replican que lo caro para Lugo es la Xunta porque no presta atención a la provincia.

Con frecuencia, en los días difíciles las sociedades vuelven la vista a su pasado. En Lugo, el Concello se dispone a sacar a la luz una piscina romana en la plaza de Santa María, bajo la dirección de la arqueóloga Covadonga Carreño . La recuperación del patrimonio arqueológico es uno de los pasos necesarios para que Lugo deje de ser provincia de economía floja, dependiente de las pensiones y de la nómina funcionarial.