El espacio natural situado a escasos kilómetros de Lugo luce el aspecto propio de un vertedero en el que el paso del hombre se traduce en casetos con pintadas y destrozos
26 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Indigna y espanta a los turistas. Lugo goza de un patrimonio natural digno de admirar. Montañas, valles, carballos... parece que el paraíso de las especies autóctonas gallegas hubiese sido repartido por la provincia para tener algo de lo que presumir además de la Muralla. Pero está visto que el aspecto de este monumento Patrimonio de la Humanidad no es digno de la falta de educación de algunos ciudadanos. Tampoco espacios como los lagos de Teixeiro merecen el trato que le dan los lucenses y sus representantes. Hoy, la vergüenza que puede sentir un vecino de Lugo al llevar a un turista a este entorno natural no debería centrarse en el estado que luce el paraje, sino en los encargados de cuidarlo y en los que día a día y, sobre todo, noche tras noche, plasman su mala educación en el lugar.
Aquellos lagos que hacían de destino turístico de muchos escolares son ahora una pocilga. Están llenos de hierbas, plantas y todo tipo de anticonceptivos que provocarían la pregunta «¿y eso que es papá?» de los niños que antes acudían al lugar. Sus presas están tupidas. Las compuertas que hacen de desagüe en épocas de crecida están oxidadas. Eso sí, acceder a ellas es muy fácil. El vallado que rodea el lago está roto en varios puntos.
Las rutas de senderismo también están destrozadas. Muchos de los que estos días hacen el camino de Santiago darían media vuelta si tuviesen que pasar por estos senderos. Pero, por desgracia para este lugar, la soledad lo hace especial. Tanto que, de noche, el lugar es utilizado como vertedero, «botellódromo» o espacio lúdico en el que se practican actividades varias. Falta iluminación, vigilancia y soluciones. Medidas que hagan que los lagos de Teixeiro vuelvan a ser lo que fueron. Un lugar lleno de familias que disfrutaban de las comidas en el campo.