Cada uno en su puesto

La Voz

LUGO

Humberto, el mediano, fue el primero de los hijos que se incorporó a la empresa, con 16 años, tras hacer un curso de Formación Profesional. En 1992 siguió el mismo camino Ángel, que previamente había rematado la FP2 en la rama de Informática, y en el año 2000 se incorporó Rubén.

Además de los dos sectores de actividad, disponen de transporte propio para los pórticos que hacen y que también montan en las naves. Tienen clientes en Galicia, norte de Portugal, León y Salamanca.

Ángel se encarga de la elaboración de presupuestos y del montaje de los prefabricados; Humberto reparte su tiempo entre los prefabricados y la carga de las piezas en los camiones, en tanto que Rubén trabaja con una estribadora y controla el área metálica.