El óbolo del lucense pachucho

LUGO

El Sergas mantiene su intención de cobrar por aparcar en el nuevo hospital, pese a?????las?????críticas?????vecinales y?????del gobierno local

18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo, ya se sabe, practica con frecuencia esa forma de mendicidad inversa que es la generosidad excesiva. Quienes gobiernan (hoy y ayer) la vieja ciudad amurallada ofrecen lo que sea para lograr lo que anhelan. A los ciudadanos de Lugo la construcción del nuevo hospital les salió por un pico, les costó el riñón que son los terrenos sobre los que se levanta el complejo hospitalario y la urbanización que financiaron. Y, sobre el riñón donado, ahora el Sergas pretende que los lucenses pongan además el huevo del párking, el óbolo del aparcamiento. La mendicidad inversa de Lugo no es de ahora, viene de lejos y se renueva con cada generación que gasta las incómodas poltronas del consistorio. Ocurrió antes con la estación de buses y está a punto de volver a ocurrir. En Lugo, provincia rica en pensiones mínimas, ni los jubilados se librarán de pasar por el fielato del párking. Puro ejercicio de generosidad excesiva.

Los gobiernos, de distinto nivel y color, practican con frecuencia con los lucenses la vieja táctica de la compra del voto. No es, no, una compra al estilo Romanones, que ahora se cambia servicios por votos, infraestructuras públicas por votos. Pero al final, el resultado, al menos para el bolsillo social, viene a ser el mismo. Cuentan que avisado Romanones de que su rival político había iniciado ya la compra de votos para asegurarse el apoyo necesario para alcanzar la condición de diputado, se lanzó también él al mercado. El alcarreño interrogado, tras algunas dudas, confesó: tres pesetas, le habían pagado tres pesetas por su voto. Romanones resolvió: «Anda, dame las tres pesetas, toma un duro y me votas a mí». Ahora el trile de la política suele disfrazarse bajo el manto de la colaboración institucional. Cómo no, si la multiplicación de administraciones y órganos ha dejado a cada una de ellas sin los recursos para atender por su cuenta y a cuenta las obligaciones que le corresponden.

La plataforma Cidadanía e Saúde, que impulsa la federación de vecinos que preside Jesús Vázquez , ha puesto pie en pared y dice que no, que de pagar por aparcar en el nuevo hospital, nada, que por ahí no pasa. Va en serio, pero el Sergas hace como que no se entera, como si no fuera con él. Y el alcalde Orozco también protesta, pero bajito, no levanta la voz. Orozco viene de la escuela de Tierno Galván, político un punto guasón y otro tanto cínico, que pulía sus declaraciones según para el periódico que fueran. El alcalde de Lugo, que quiere ser alcalde otra vez, corre el riesgo, si su voz no se oye con claridad, de que los lucenses se acuerden de él cada vez que echen mano a la cartera para pagar el aparcamiento en el nuevo hospital. Los alcaldes, ya se sabe, cargan con frecuencia con las culpas de otros: en campaña electoral, es una carga peligrosa. Pero Orozco, ya se dijo, es de la escuela de Tierno y anda dándole vueltas a una guerrilla en forma de aparcamiento municipal y gratuito.

El socialista Orozco quiere ser de nuevo candidato a la alcaldía. Y lo será, pero, gracias a los acreditados cerebros que dirigen su partido, le ganan terreno los rivales del PP y del Bloque. Al nacionalista Antón Bao ya lo presentaron oficialmente como aspirante a la alcaldía; al popular Jaime Castiñeira , también. Por si no había quedado claro, el jueves y el sábado se pasó por Lugo el presidente de la Xunta y del PP, Núñez Feijoo , para presentarlo de nuevo. Castiñeira le ha cogido el gusto a medirse en la polémica con Orozco y no le va mal. Pero, si insiste, corre el riesgo de que le ocurra lo que al polemista que perseguía la fama. Debatió en cierta ocasión con Eugenio D'ors y tuvo su momento de gloria. Animado por el éxito lo intentó de nuevo: «Perdone usted, hermano, pero ya le socorrí una vez», le respondió D'ors, que tenía ideas peculiares acerca de la generosidad.

En el PSOE, la campaña electoral en Lugo va a ser campaña de doble filo. Orozco, a lo suyo, que es intentar repetir en la alcaldía de Lugo; Gómez Besteiro tendrá que emplearse a fondo para mantener el sillón de San Marcos. Antes de que el PP endurezca su campaña y cargue contra los déficits en la gestión de la Diputación, Besteiro y su socio de gobierno, el candidato Antón Bao (BNG), se apresuraron a hacer balance de gestión y a dar por alcanzados, un año antes de las elecciones, los compromisos adquiridos. Besteiro, ya se sabe, es un optimista; Bao quizá es un optimista disfrazado de otra cosa y por eso no se sabía de su optimismo. A ver si ahora, con el optimismo electoral, unos y otros resuelven con los empresarios los problemillas de legalidad que tiene el recinto de ferias de Lugo. Pero sería deseable que este no fuese, una vez más, un ejemplo de la acreditada generosidad excesiva, de la mendicidad inversa que con frecuencia practica Lugo.