Los karts han sido la escuela en la que se han iniciado los cracs de Fórmula 1 de la actualidad. Paco Dorado comenzó hace apenas un par de años. Hoy tiene 23. Estudiante de Ingeniería Informática, para él el deporte es una afición que no se le da mal. Él se define a sí mismo como un piloto cerebral. «No soy demasiado loco. Me salgo de pista muy poco. Hay que tratar de ganar pensando», explica.
Recuerda, además, que ante todo, pese a que el piloto y la máquina parezcan un todo, el karting es un deporte de equipo. «Es así. Aquí sí que se puede decir que la victoria es de un equipo. Si no es por Javier [Goñi], no podría estar en esto ni de broma», afirma. Javier es su mecánico, quien le tiene a punto la máquina para competir.
Permitirse competir
«Ojalá todo el mundo pudiera permitírselo», dice Paco, en referencia a probar con un kart en todos aquellos que tienen las ganas de probar. Por ello le gustaría que la Federación ofreciera mayores facilidades. «Porque nadie está dispuesto a darte dinero en esta época», recalca.
Aunque piloto tardío, explica que la afición le viene de muy pequeño. Desde que a los 8 años sus padres le regalaron una moto. «Muchas veces es algo que llevas dentro, pero que no te puedes permitir. Yo siempre quise conducir», cuenta.