La situación que atraviesa actualmente la Guardia Civil de Tráfico provoca que los radares funcionen mucho menos. De acuerdo con los datos de la UniónGC, los controles de velocidad se redujeron desde el mes de junio de 2009 hasta junio de este año en un 65%. Para este colectivo, sin vigilancia no es posible conseguir reducir el número de accidentes, «sino más bien un aumento y, como consecuencia de ello, elevar los fallecidos».
Las medidas propuestas por la DGT son consideradas como una insensatez por el colectivo. Entiende la asociación de guardias que, en principio, las órdenes de la dirección general favorecen al infractor «y, al final son un claro paso al aumento de accidentes».
Los guardias, molestos con la actitud de la DGT, dicen que siempre han desempeñado sus funciones con total dedicación y profesionalidad «aunque en época de bonanza económica nos hemos visto olvidados por los gobernandos, negando las subidas salariales que tantas veces nos han prometido, desviando fondos de forma pública hacia otras policías autonómicas que, de siempre, han tenido mejores salarios aún desempeñando, a veces, menos funciones; nuestro colectivo, aún en estas condiciones, ha seguido desempeñando igual su labor policial». La UniónGC expone que el único responsable de todo lo que está sucediendo es Pere Navarro.