Los «gorrillas» del Hospital, a palos

X. F. LUGO/LA VOZ.

LUGO

19 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Parece que entre algunos «gorrillas» (los aparcacoches) del Hospital Xeral no hay buen rollo. Uno de ellos fue detenido por agentes del Cuerpo Nacional de Policía porque, supuestamente atacó a otro. No se conoce cuáles fueron las causas, sin embargo podría tratarse de rencillas entre ambos por cuestiones relacionadas con el trabajo. Los aparcacoches generan gran polémica entre un amplio sector de la ciudadanía al que le resulta difícil de entender cómo les permiten el cobro por estacionamiento. Lo consideran un impuesto a la fuerza.

La detención ya reseñada se produjo sobre las cinco menos cuarto de la tarde del pasado jueves. A esa hora, agentes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana fueron avisados por uno de los «gorrillas», que se encontraba en su centro de trabajo, de que acababa de ser atacado por otro colega. Según dijo, le llevó a punta de navaja diez euros procedentes de la recaudación que había obtenido y un paquete de tabaco.

Una vez identificada la persona presuntamente autora de los hechos, fue detenida y trasladada a las dependencias policiales. Se trata de F.M.L.L., de 22 años, natural de A Pastoriza. Tiene antecedentes policiales y fue puesto a disposición judicial en el transcurso de la jornada de ayer en la que se preveía la celebración de un juicio rápido.

Un negocio en peligro

A pesar del duro azote de la crisis, parece que ésta no afecta especialmente a los bolsillos de los «gorrillas» que logran por término medio unos 60 euros diarios, dependiendo las horas que trabajen y el reparto de espacios que, al parecer, tienen pactado. Al negocio no se le avecina buenos tiempos. No habrá regulación de empleo. Simplemente se producirá el cierre dentro de unos meses. Será cuando entre en funcionamiento del nuevo hospital en el que, por cierto, parece que también habrá que pagar en este caso no a los «gorrillas», sino a las máquinas que instale la empresa a la cual el Sergas le adjudique la explotación. Será pasar de lo ilegal a lo legal.

Por otra parte, las calles con sistema de aparcamiento ORA aumentan cada vez más. El campo de acción para los aparcacoches es cada vez menor y el número de empleados del sistema mayor.

La mano de obra femenina también fue incorporada al negocio. Desde hace meses varias mujeres también se ocupan de la recaudación en la zona del Hospital. En días pasados fue vista otra mujer que estaba en el lugar cobrando a los conductores utilizando un bebé.

De poco valen las iras que muestran algunos chóferes cuando se enfrentan a la situación. El que más y el que menos acaba cotizando porque puede mucho más el miedo de encontrarse de regreso el coche dañado.

El incremento del personal en esta empresa callejera determina que se extienda la cobranza otras calles más alejadas del Xeral. De todos modos, parece que los cabecillas se quedan con los mejores lugares y los allegados tienen que irse al suburbio, entiéndase como tal alguna de las rúas más distantes del centro hospitalario.

En torno al negocio ilegal del aparcamiento, también se cierne la futura ordenanza de civismo que prohíbe este tipo de prácticas y establece multas para quienes la lleven a cabo. Esta circunstancia permitirá a la Policía Local el poder actuar e imponer las correspondientes sanciones. Hasta ahora los cuerpos y fuerzas de seguridad hacen la vista gorda.