Los integrantes de la Unidad Móvil de Emergencias (UME) del Ejército deben estar «siempre dispuestos». Son palabras de César Gutiérrez, teniente coronel jefe del quinto batallón, que además destaca la necesidad de actuar en respuestas decididas en el menor tiempo posible.
Desde el lunes, en el campamento de Santa Cruz de Parga está montada la base de operaciones que permite a soldados, suboficiales y oficiales -en total, unos 530- prepararse para posibles actuaciones de lucha contra los incendios, una de las tareas que pueden desempeñar los integrantes de una unidad habituada a variadas labores de emergencia.
Enero suele ser la época del año elegida para ensayos contra tormentas invernales -este año, en Guardo (Palencia) y en Reinosa (Cantabria)-; abril se deja para preparar intervenciones en inundaciones -este año, en Valladolid-, y la cercanía del verano impulsa prácticas como las de esta semana en Terra Chá. La zona arbolada de zonas próximas resulta un buen escenario, como reconocen los responsables
De la mañana a la noche, con sendas reuniones antes y después de la actividad, los miembros del batallón ponen a prueba sus conocimientos y ensayan posibles situaciones de riesgo. Es el primer año de prácticas en Galicia, aunque el contacto con la comunidad viene ya del 2007: desde entonces, a Marín acude cada verano un grupo para actuar en extinciones de incendios si la ocasión lo requiere.